> Diario de Abish

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miércoles, 13 de agosto de 2025

Invitación a ser espiritualmente sana

"¿Quién subirá al monte de Jehová?¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón,el que no ha elevado su alma a la vanidad ni jurado con engaño." (Salmo 24: 3-4)

 

¿Qué significa o implica ser espiritualmente sana en Cristo? A continuación, intento transmitir los pensamientos que me inspiraron las palabras de la hermana Johnson mientras leía y tomaba apuntes, camino al trabajo:
  • La sanación espiritual nace de la fe y la conversión en Jesucristo.
  • El término “sanar” se tradujo de una palabra griega que significa salvar, rescatar, liberar o curar. El descubrir esto amplió mi perspectiva sobre el alcance que tiene  el sacrificio expiatorio del Señor. Quizás no sea liberada de mis debilidades físicas y desafíos emocionales pero mi espíritu es de Él. Soy Suya y volveré con Él si hago mi parte. Estoy en Sus manos. Siempre viene en mi rescate.
  • Mientras reflexionaba en el hecho de que Jesucristo rescató mi espíritu, lo liberó de la obscuridad, rompió las cadenas que me tenían atada vino a mi mente el video El mediador.


Ser espiritualmente sana significa:
  • mantenerme digna, virtuosa, convertida, totalmente diferente de la persona que era antes de recibir la remisión de mis pecados;
  • ser merecedora del sacrificio que Cristo hizo por mi;
  • ser agradecida y retribuir;
  • reconocer Su mano en todas las cosas;
  • honrar Su nombre;
  • ser Su discípula
En definitiva, ser espiritualmente sanos implica permitir que la luz de Jesucristo brille tanto en nosotros que no haya lugar para las tinieblas. La invitación no puede ser más apropiada en los tiempos que corren.  

martes, 12 de agosto de 2025

Invitación a ser humilde

Foto de Fa Barboza en Unsplash


Podría haber empezado a leer cualquier de los discursos pero, no, decidí seguir un orden (Esto no quita que, quizás, cambie de idea más adelante y elija ir por la mitad de la Conferencia o, ¿quién sabe? por el final ☺.)

Ya desde su título, Como un niño pequeñito,   el élder Holland anticipa que la invitación tiene que ver con ser "sumiso, manso, humilde [...], tal como un niño..." (Mosíah 3: 19). Y no, la humildad no hace referencia  a la situación económica de una persona sino a su condición espiritual o, en otras palabras a la disposición a ser enseñable y a someterse a la voluntad del Señor, sin ningún "atisbo de orgullo" en su corazón.

En lo personal, estoy trabajando mucho por desarrollar el atributo de la humildad, de manera más plena, por lo que agradezco cada vez que algún líder o autoridad general hace referencia al tema. 

En mi esfuerzo por profundizar mi estudio sobre las invitaciones y la humildad, el buscador de la Biblioteca del Evangelio me dio como resultado una larga lista de sugerencias. Los títulos de los mensajes que más me llamaron la atención, en esta oportunidad, fueron Por vía de invitación, del año 1992,  y Humildes para aceptar y seguir, del 2023.

Fragmentos del primero:

"Creo que todo ser lleva en su interior el deseo de venir a Cristo. Quizás por el hecho de que somos hijos de Dios tenemos la necesidad humana básica de hacerle esa promesa a la parte espiritual de nuestro ser. Cada uno de nosotros trata de llenar esta necesidad de acuerdo con su conocimiento.
Como miembros de Su Iglesia verdadera, quizás no necesitemos tanto que se nos enseñen nuevas cosas como que se nos recuerden aquellas que ya sabemos; eso es lo que logramos cuando meditamos sobre el nacimiento de nuestro Salvador; creo que el hacerlo le recuerda a nuestra mente terrenal aquellas cosas que nuestro espíritu ya sabe."

Fragmentos del segundo:

"A todos nos gusta pensar que somos lo suficientemente humildes, pero algunas experiencias en la vida nos hacen darnos cuenta de que el orgulloso hombre o mujer natural a menudo está muy vivo dentro de nosotros."
"Algunas personas confunden ser humildes con otras cosas, como, por ejemplo, ser pobres; pero en realidad hay muchos que son pobres y orgullosos, y también muchos que son ricos y a la vez humildes. Otros que son muy tímidos o tienen baja autoestima pueden tener una apariencia externa de humildad, pero en el fondo hay veces que están llenos de orgullo."
"[L]a invitación y la promesa del Señor son claros y reconfortantes: “Sé humilde; y el Señor tu Dios te llevará de la mano y dará respuesta a tus oraciones”


lunes, 11 de agosto de 2025

Cincuenta y cinco días para entregarle al Señor una mejor versión de mí misma

Allá, por octubre de 2019, me propuse leer un discurso de la Conferencia General diario e ir, paralelamente, registrándolo en este blog. Lamentablemente, no pude cumplir mi meta. El ser constante es, algunas veces, un desafío para mí.

Este año la misma idea venía rondando mi mente pero no terminaba por poner manos a la obra. El impulso que estaba necesitando vino de parte de un mensaje que se compartió hoy en la clase de Sociedad de Socorro de Catán 2, el cual hacía referencia a las invitaciones que el presidente Russell M. Nelson hizo en las dos últimas conferencias (abril y octubre de 2024). En ambas, nos pedía que estudiáramos y meditáramos los mensajes de los discursantes.

Tomé la determinación, entonces, de leer los treinta y dos discursos para descubrir qué otras invitaciones tiene el Señor para hacerme en cada uno de ellos. Pero, a diferencia del 2019, no me enfocaré tanto en publicar un post cada día (Si logro hacerlo, será porque surgió de manera natural y no como una "obligación".), sino, más bien, en llegar al último mensaje antes de la próxima Conferencia General, que se llevará a cabo el 4 y el 5 de octubre. Tengo, por lo tanto, cincuenta y cinco días para leer, meditar, aprender y esforzarme por entregarle al Señor una mejor versión de mí misma.


domingo, 3 de agosto de 2025

Palabras fortalecedoras y (diez) milagros en terreno sagrado

En las semanas del 20 de julio al 1 de agosto (receso escolar invernal) había planificado ir lo que más seguido posible al Templo pero el estado gripal me sorprendió los primeros días, así que tuve que quedarme en casita.

Recién pude asistir el jueves.

Primero, y aunque había un poco de viento, me senté en uno de los bancos que están afuera.  Así, sin ningún ruido que interfiriera, retomé mi postergada lectura del Antiguo Testamento; más precisamente, en el libro de Job, un  "hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios y apartado del mal." (Job 1: 1) que sufrió, en contadas horas, las situaciones más adversas, por lo cual se pregunta:

"¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre? ¿Por qué me recibieron las rodillas? ¿Y para qué los pechos me amamantaron? Pues ahora estaría yo muerto y reposaría; dormiría, y entonces tendría descanso... ¿Por qué se da luz al que sufre y vida a los de ánimo amargado, a los que esperan la muerte, pero no les llega?"
Desde mi punto de vista, más que una queja es una profunda reflexión sobre el propósito de la vida. Esa es la impresión que sentí, nada más y nada menos que con la vista del Templo frente a mí. (En las historias destacadas de mi perfil de Instagram compartí lo que estaba viendo justo en mi momento de estudio personal de las Escrituras)

Más tarde, mientras mi hijo menor hacía bautismos vicarios con otros jóvenes de nuestra Estaca, pude hacer una ordenanza por alguien emparentado con mi esposo.



Mientras esperaba para poder realizar la ordenanza, abrí la Biblia y la abrí justo en Isaías 54. Mis ojos recorrieron los siguientes versículos:

"Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dice el Dios tuyo. Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento, mas con misericordia eterna tendré compasión de ti, dice tu Redentor, Jehová." (Isaías 54: 6-8)

Me identifiqué totalmente con esas palabras porque, en algún momento de mi vida, fui como esa mujer "abandonada y triste de espíritu" a la cual el Señor llamó y recogió "con grandes misericordias". El del jueves fue un recordatorio más del Señor (porque los últimos días previos a la visita al Templo estuve un poco apesadumbrada) del infinito amor que me tiene, aún con mis debilidades y todo.

Ayer se repitió la visita y fue, aún, más especial ya que fue el último sábado antes de que la Casa del Señor cierre sus puertas por tres meses, debido a mantenimiento. Tanto el interior como los alrededores del Templo desbordaban de gente. Yo misma tuve que hacer dos ordenanzas, en vez de las cinco estipuladas, por falta de tiempo.


Sin embargo, antes de irme pude compartir, con algunas hermanas, otras tarjetas que había llevado. Me volví con un gozo que no cabía en mi pecho, porque se pudo hacer la obra por diez mujeres de mi árbol genealógico, cosa que no tenía planeada y que percibí como la mano de Dios acomodando las cosas para que algunas de Sus hijas, que están del otro lado del velo, pudiesen avanzar espiritualmente. Como bien dicen las Escrituras, en las ordenanzas "se manifiesta el poder de la divinidad." (Doctrina y Convenios 84: 20)

¿Alguien podría decir que ayer no fui testigo de un milagro? Mejor dicho, ¿de diez?

domingo, 27 de julio de 2025

Donde haya que elevar la voz, ahí estaré

Hoy fue la Conferencia de Barrio en Castillo Central. Hubo mensajes, testimonios y, como estamos celebrando el Centenario de la dedicación del Área Sudamérica Sur  por parte del elder Ballard, allá por 1925, para la predicación del Evangelio, reconocimientos a todos los  hermanos y hermanas que sirvieron en una misión.

El coro tuvo, también, su espacio. 



Aunque no tuvimos mucho tiempo para ensayar (un poco más de dos semanas), el resultado fue hermoso e inspirador.

Algo de las prácticas, en diferentes días y lugares:




Mientras escribo esta post me viene a la mente el fragmento de un discurso que se compartió, justamente, hoy en la clase de Sociedad de Socorro:

"En cada sesión de la conferencia general, somos bendecidos con música inspiradora de coros talentosos. Mientras escuchan, tal vez noten que no todos los cantantes entonan las mismas notas. A veces un grupo lleva la melodía, a veces otro; pero todos contribuyen al hermoso sonido y están completamente unificados. Cada miembro del coro tiene la misma meta fundamental: alabar a Dios y elevar nuestro corazón a Él. Cada uno debe tener la mente y el corazón centrados en el mismo propósito divino. Y, cuando eso sucede, realmente se convierten en una sola voz." (Discurso completo acá)

Acá sigo, contribuyendo al "hermoso sonido". Aunque mi voz no suene tan afinada o perfecta, en ocasiones, seguiré elevando "[con otros santos, en unión, mis] cantos de felicidad". Con que el Señor me escuche y se complazca con mi ofrenda, me conformo.

Te dejo los himnos elegidos, para que escuches, medites en la letra y elijas las partes que sentís que más se adecúan a vos en este momento: