> Diario de Abish: Autosuficiencia

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lunes, 28 de agosto de 2017

Porque Él me conoce.

Siento la necesidad de compartir con vos, querido lector/a una canción y un video que llenaron mi alma de gozo y gratitud hacia mi Padre Celestial y Jesucristo ayer, domingo. (El tema del problema con mi salud me desanimó bastante y me costó un poco salir de ese estado.)

La canción que escuché:





El discurso que ví (recordé):





Y lo mejor de todo (como siempre) fue que, al escuchar la letra de la canción y las palabras del profeta Monson, pude sentír que el Padre Celestial sabía EXACTAMENTE como me había sentido y que, de la misma manera, sabía de qué manera socorrerme.

Como dicen las Escrituras (siento que se aplican a mí):



"Él da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas del que no tiene vigor...los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas.." (Isaías 40: 29, 31)

lunes, 3 de julio de 2017

Iré y haré...

Esta semana va a ser un poco "movidita" 😄. Ayer -via mensaje de wathsapp- mi supervisora de seminario me asignó para que prepare un ejercicio relacionado con el Dominio de la Doctrina y lo presente delante de otras maestras y maestros en la próxima Capacitacion de Maestros de Seminario como si se tratase de una clase común con mis alumnos 😱. 

Esta mañana recibi un mensaje -también via wathsapp-de mi Obispo y me asignó un discurso para este domingo en la Reunión Sacramental.

Me encanta cuando se me presentan estas oportunidades. Son como "retos" o "desafios" para mí. Cada vez que me asignan algo (me ha pasado que me asignaron dar alguna clase o discurso minutos antes de darla, o dirigir los himnos en la reunión sacramental cuando faltó la directora de música) siento que aprendo más y más, que el Señor me prepara. El Señor nos insta a que "(busquemos) diligentemente... palabras de sabiduría de los mejores libros;...conocimiento, tanto por el estudio como por la fe" (Doctrina y Convenios109: 7) porque "Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección" (Doctrina y Convenios 130: 18). 


Aunque soy por naturaleza tímida y a veces me pone un poco nerviosa lo que es nuevo, acepto todas las invitaciones del Señor. Al hacerlo, me sorprendo de mí misma, de las cosas que soy capaz de hacer (siempre con la ayuda del Señor, obviamente)

Como dice mi escritura favorita: "Iré y haré lo que el Señor ha mandado, porque sé que él nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles una vía para que cumplan lo que les ha mandado 💖." (1 Nefi 3:7)

Material de estudio para la clase y el discurso.


miércoles, 21 de junio de 2017

¡Ojo! ¡A no "distraernos"!

Sé, por experiencia propia, que Satanás usa un arma poderosa que puede contribuir a aminorar y hasta detener nuestro progreso espiritual: la distracción.

La manera en la que el enemigo nos va "envolviendo" para que dejemos de hacer lo que debemos hacer es tan sutil que la mayoría de las veces no nos damos cuenta, o si nos damos cuenta tratamos de justificarnos diciendo: "le dedicaré un poco mas de tiempo a esto que me gusta y luego leeré las escrituras o haré esa visita que hace días me propuse hacer o prepararé la Noche de Hogar o pasaré tiempo con mi familia, etc, etc, etc." Las actividades que elegimos realizar no son malas en sí mismas y pensamos que no le hacemos daño a nadie si nos quedamos "un rato mas". Pero la verdad que estamos dañando seriamente nuestra espiritualidad.


"Y a otros los pacificará y los adormecerá... de modo que dirán: Todo va bien en Sión; sí, Sión prospera, todo va bien. Y así el diablo engaña sus almas, y los conduce astutamente al infierno." (2 Nefi 28: 21)


La visión de Lehi (1 Nefi 8: 2-33, Libro de Mormón) 


Me gusta mucho esta imagen (en mis clases la comparto cada vez que puedo) porque grafica lo que quiero expresar.
La meta de estas personas es llegar al árbol de la vida y probar de su fruto que es el mas delicioso y preferible a los demás... Aferrados a la barra de hierro avanzan pero en el camino, surgen "vapores de tinieblas" (distracciones) que hace que algunos se suelten, se desvíen y hasta caigan en "senderos prohibidos". Algunos, sin embargo, siguen aferrados a la barra de hierro y avanzan "sin hacer caso" de lo que puede hacerles desviar su mira del "árbol", en definitiva, la meta final.


"Y ocurrió que surgió un vapor de tinieblas, sí, un sumamente extenso vapor de tinieblas, tanto así que los que habían entrado en el sendero se apartaron del camino, de manera que se desviaron y se perdieron." (1 Nefi 8: 23)

"Y los vapores de tinieblas son las tentaciones del diablo que ciegan los ojos y endurecen el corazón de los hijos de los hombres, y los conducen hacia caminos anchos, de modo que perecen y se pierden. (1 Nefi 12: 17)

Nuestra meta, como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los santos de los Últimos Días es la de volver a la presencia de Nuestro Padre Celestial con nuestra familia.

Reflexiono: si yo dejo de tener la mira puesta en esa meta pongo en riesgo mi propia salvación y, a lo mejor, la de mi propia familia. Satanás lo sabe y usará en mi contra aquellas cosas que sabe que me agradan (como dije mas arriba, cosas que no son malas en sí mismas) y se esforzará para que esas cosas lleguen a ocupar mi tiempo de tal manera que ya no habrá tiempo para las demás, como orar, leer las escrituras, servir e incluso arrepentirme.


Pero sé que no estoy sola. Jesucristo mismo prometió: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, al que el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros... Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho" (Juan 14: 16-18, 26). 


A veces (debo confesar) soy como esas personas que se "distraen", por eso agradezco que el Señor, en Su infinita misericordia, me haya proporcionado de un amigo fiel y constante, el Espíritu Santo, que me puede ayudar a "darme cuenta" cuando estoy haciendo mal uso de mi tiempo o ocupándolo con actividades que no son tan relevantes, dejando de lado las que sí lo son.


Me he propuesto no volver a "distraerme". A pesar de mis debilidades, mí espíritu está dispuesto (Mateo 26: 41). Y sé que el Señor lo sabe.

jueves, 8 de junio de 2017

Lección sobre el diezmo... ¡y hot cakes!

Lección espiritual en la Tarde de Hogar: El Diezmo.

Leímos la siguiente escritura: "Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde." (Malaquías 3:10)

Vimos el siguiente video:



Parte recreativa: ¡Hot cakes (a nuestra manera)!

Ingredientes:
Huevo
Harina leudante
Leche
Azúcar
Esencia de vainilla













Hubo algunos "accidentes" mientras preparábamos los hot cakes... La yema del huevo cayó un poco en la silla cuando Benja lo cascó en el bol y la leche se derramó en la mesa (esa fue mi culpa 😁) ¡Ah, y a los hot cakes le faltó un poco de azúcar! Pero bueno ¡en las mejores familias suele pasar! 😜

¡Hasta el próximo post!

domingo, 28 de mayo de 2017

¿Qué es lo que hace "virtuosa" a una mujer?

¡Hoy estoy inspirada!

Esta mañana en la clase de Sociedad de Socorro se dió la siguiente clase: "Llegar a ser un discípulo de nuestro Señor Jesucristo".

En un momento se leyó que hay que "...añadir a vuestra fe, virtud..." y surgió la pregunta de que si la virtud es exclusiva de las mujeres jóvenes y solteras o pueden aspirar a ellas las mujeres en general.

Mientras las hermanas compartían sus opiniones, vino a mi mente lo que define a una mujer virtuosa (Aclaro: no toda la escritura vino a mi mente, solo algunas palabras pero fueron suficientes para que las buscase más tarde, en casa):
"Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
Porque su valor sobrepasa grandemente al de las piedras preciosas.
El corazón de su marido está en ella confiado,
y no carecerá de ganancias.
Le da ella bien y no mal
todos los días de su vida.
Busca lana y lino,
y con voluntad trabaja con sus manos.
Es como nave de mercader
que trae su pan desde lejos.
Se levanta siendo aún de noche
y da comida a su familia
y tarea a sus criadas.
Considera un campo y lo compra;
planta viña del fruto de sus manos.
Ciñe de fuerza sus lomos
y fortalece sus brazos.
Ve que va bien su ganancia;
su lámpara no se apaga de noche.
Aplica sus manos a la rueca,
y sus dedos toman el huso.
Extiende su mano al pobre,
y tiende sus manos al menesteroso.
No teme por su familia cuando nieva,
porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
Ella se hace tapices;
de lino fino y de púrpura es su vestido.
Conocido es su marido en las puertas de la ciudad
cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
Hace ropa de lino y la vende,
y entrega cintos al mercader.
Fuerza y honor son su vestidura,
y se ríe de lo por venir.
Abre su boca con sabiduría,
y la ley de la clemencia está en su lengua.
Considera la marcha de su casa
y no come el pan de balde.
Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada,
y su marido también la alaba.
Muchas mujeres han hecho el bien,
mas tú las sobrepasas a todas." (Proverbios 31: 10-29)
En el mismo discurso mencionado más arriba se aclara que "...Esa virtud es más que pureza sexual. Es un estado de limpieza y santidad en la mente y el cuerpo..."

En las escrituras, hay muchos ejemplos de mujeres virtuosas.Yo cito solo algunos: 

-Rut, de quién Booz dijo: "...toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa." (Rut 3: 11). Rut fue una conversa.
-Ester, que declaró: "Yo también ayunaré con mis doncellas igualmente, y así entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca." Gracias a su determinación, su valor y su fe todo un pueblo, su pueblo, se salvó de la muerte.
-María y Marta, de Betania. La primera "...sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra." (Lucas 10: 39) Ella había "...escogido la buena parte, la cual no le será quitada." La segunda testificó de Jesucristo al decir: "Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo." (Juan 11:27).
Incluso, la mujer hallada en adulterio, a quien Jesucristo le dijo "Vete, y no peques más" (Juan 8:11), tuvo la oportunidad de experimentar la virtud en su vida.

En conclusión: la virtud no es exclusiva de las jóvenes solteras sino que incluye a TODAS las mujeres que hacen con Él el convenio de "servirle y guardar sus mandamientos, para que él derrame su Espíritu más abundantemente sobre ellas" (Mosiah 18: 10) y se esfuerzan, día a día, por llegar a ser Sus discípulas. 





Éste maravilloso regalo que nos dió Nuestro Señor Jesucristo, gracias a Su sacrificio expiatorio, las incluye a ustedes, mujeres que leen éste post... Me incluye a mí.
Les dejo el siguiente video que da más luz en cuanto a lo que hace "virtuosa" a una mujer:



sábado, 25 de marzo de 2017

Nunca sola en el trayecto...

Hay días buenos, hay días malos. Hay días en los que parece que Satanás te diera un "mazazo". Él conoce nuestras fortalezas y sabe por donde no nos puede agarrar. Entonces viene y nos golpea duro a través de alguna debilidad (algo que nos duele, nos molesta, etc). Como miembros de la Iglesia tenemos el "poder" de resistir su influencia en nosotros. Oramos, ayunamos, leemos las Escrituras, vamos al Templo, hacemos convenios, guardamos los mandamientos... Pero aveces el adversario golpea tan duro que nos deja indefensos, sin fuerzas, desanimados...

Debo confesar que eso me pasó a mí, ayer. Y esa sensación duró hasta hoy. No soy perfecta. No soy infalible. Aún estoy en el proceso de aprendizaje, de prueba y error.

Hoy me levanté y la sensación de tristeza, de desánimo, de fracaso de anoche me acompañó al levantarme. Oré, leí las Escrituras (pero estaba tan mal que me era imposible concentrarme), volví a orar, suplicando, preguntando a mi Padre Celestial que hacer, cuál era Su voluntad; si tenía algo de culpa, de responsabilidad en la situación por la que estaba sufriendo.

Sentí la necesidad de escuchar las palabras de los siervos del Señor. Navegué entre los discursos de la Conferencia General, buscando respuestas, palabras que me pudieran animar y fortalecer.

Ví los siguientes discursos:  







A través de estos discursos el Señor, en su infinita misericordia, me confortó, me "levantó" y me dió las respuestas que necesitaba. Sé que me conoce personalmente, sé que me ama, aún con mis imperfecciones y debilidades, y se que Él "pelea mis batallas" (Josué 23:10; Doctrina y Convenios 105:14).

Nada es fortuito, nada es al azar. Ni siquiera el dolor. 
Como dijo Kent F. Richards, de los Setenta:
"(...)El dolor es un indicador del proceso de sanación y muchas veces nos enseña paciencia(...)
 “Ningún dolor que suframos ni ninguna prueba que experimentemos es en vano… contribuyen a nuestra educación, al desarrollo de virtudes como la paciencia, la fe, el valor y la humildad… Es mediante las penas y el sufrimiento, la dificultad y la tribulación que ganamos la educación que hemos venido a adquirir aquí”. ("La Expiación sana todo dolor")

 A través de la tristeza que me invadió pude comprender algo: Nuestro Padre Celestial sufre por cada hijo Suyo que toma malas decisiones, que no guarda los mandamientos, que es rebelde, que parece que no escucha. Mi dolor, pequeño en comparación con el Suyo, me ayudó también a querer siempre hacer Su voluntad, a no fallarle nunca, a esforzarme por serle fiel.

Como dije, estoy en pleno proceso de aprendizaje pero sé que no estaré sola en el trayecto.

jueves, 16 de febrero de 2017

¿Qué hago cuando no sé qué hacer?

Estoy llena de debilidades. Me da la impresión de que antes de bautizarme en la Iglesia, ni las notaba pero desde que soy miembro de la Iglesia ¡esas debilidades parecen haberse multiplicado!

Con el tiempo entendí que:
"y si los hombres vienen a mí, les mostraré su debilidadDoy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos." (Éter 12:27, Libro de Mormón)
Tengo varios cuadernos y he dividido cada uno de ellos en dos o tres partes. Cada parte está dedicada a una meta que me puse. Cada meta está relacionada con una debilidad que quiero vencer. Oro, ayuno y leo las Escrituras. El Señor me responde, me da instrucción y  me esfuerzo por hacer lo que me manda. Anoto mi progreso en cada una de las metas. 
Hoy,  he podido hacer algo que el Espíritu me había indicado hacer hace un par de días y me estaba costando llevar a la practica: pedir perdón. Muchas veces creemos que  somos nosotros los ofendidos y que es a nosotros a los que nos deben una disculpa. Y no nos damos cuenta de que, en realidad, fuimos los ofensores.

En palabras del presidente Dieter F Utchdorf:
"(...)Imagino que toda persona sobre la tierra ha sido afectada de algún modo por el espíritu destructivo de la contención, el resentimiento y la venganza. Quizás haya ocasiones en las que reconozcamos ese espíritu en nosotros mismos. Cuando nos sentimos heridos, enojados o llenos de envidia, es muy fácil juzgar a otras personas y a menudo achacarles a sus acciones motivaciones tenebrosas a fin de justificar nuestros propios sentimientos de rencor.
(...)Jesús enseñó: “…debéis perdonaros los unos a los otros; pues el que no perdona… queda condenado ante el Señor, porque en él permanece el mayor pecado” (Doctrina y Convenios 64:9), y “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7).
Naturalmente, esas palabras parecen perfectamente lógicas… cuando se aplican a otra persona. Cuando los demás juzgan y guardan rencor, vemos muy clara y fácilmente los resultados dañinos que eso produce; y por cierto, no nos gusta que la gente nos juzgue a nosotros.
Pero cuando se trata de nuestros propios prejuicios y agravios, demasiadas veces justificamos nuestro enojo como justo y nuestro juicio como fidedigno y apropiado. Aunque no podemos ver el corazón de los demás, suponemos que podemos reconocer una motivación maliciosa o incluso a una mala persona en cuanto los vemos. Cuando se trata de nuestra propia amargura, hacemos excepciones porque pensamos que, en nuestro caso, tenemos toda la información necesaria para considerar a alguien con desdén.
(...) Este tema de juzgar a los demás en realidad podría enseñarse con un sermón de tres palabras. Cuando se trate de odiar, chismear, ignorar, ridiculizar, sentir rencor o el deseo de infligir daño, por favor apliquen lo siguiente:
¡Dejen de hacerlo!" (Encontrarán el discurso completo aquí).
Estoy muy agradecida porque pese a mis debilidades sé que mi Padre Celestial me conoce, me ama y quiere que triunfe y progrese. Y porque  Su obra y Su  gloria es "Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre" (Moisés 1:39) es que le da a  una de Sus hijas imperfectas "...línea por líneaprecepto por precepto..." (2 Nefi 28:30). Y yo debo hacer mi parte.

Leer las Escrituras, leer o ver los discursos de la Conferencia General, ayunar, orar. Esas son cosas que hago cuando no sé que hacer, cuando mi vida está tomando un rumbo que no me gusta.
Es maravilloso, gratificante, reconfortante saber que si le entrego al Señor  las riendas de mi vida, puedo llegar a tener el poder de  hacer, decir y ser lo que Él me mande (Himno 175).

El siguiente discurso me ayudó mucho a saber qué hacer, también:






¿Qué debilidades sientes que debes vencer? ¿Que harás para vencerlas? En este post te dejé algunas pautas. ¿Las pondrás en práctica?


miércoles, 21 de diciembre de 2016

¿Ayunar o no ayunar?

Hoy, quiero compartir con ustedes un principio del Evangelio que los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, practicamos: el ayuno.

¿Qué es el ayuno para nosotros? ¿Por qué lo practicamos?

Básicamente, el ayuno es abstenerse de comer y de beber durante veinticuatro horas.

¿Por qué una persona dejaría voluntariamente de comer y de beber un día entero? 

En primer lugar, es un mandamiento de Dios. En el Antiguo Testamento, los israelitas ya lo practicaban:
 "Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio." (Esdras 8::23)
 "Y sucedió que, cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos." (Nehemías 1:4)
"Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí y no comáis ni bebáis en tres días, ni de noche ni de día. Yo también ayunaré con mis doncellas igualmente, y así entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca."(Ester 4:16)
En el Nuevo Testamento, Jesucristo  nos dió el ejemplo, ayunando él mismo:
"Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre." (Mateo 4: 2)
En segundo lugar, el ayuno tiene un propósito. Y es el de acercarnos mucho más a Dios.

Cuando ayunamos nos abstenemos de ingerir alimentos y líquidos, es decir nos esforzamos por controlar el hambre y la sed que podemos llegar a sentir. En otras palabras, ejercemos autocontrol sobre nuestros apetitos carnales. Ésto nos prepara para concentrarnos en la parte espiritual. 



A través del ayuno, unido a la oración, podemos:

-recibir fortaleza espiritual para enfrentar nuestros desafíos,
-recibir revelación directa de los cielos,
-controlar algún aspecto de nuestra personalidad que nos desagrada y que no está en consonancia con el Espíritu Santo,
-acercarnos mucho más a nuestro Padre Celestial.

Al ayunar, también podemos ayudar a otros:
"¿No es más bien el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de la maldad, soltar las cargas de opresión, y dejar libres a los quebrantados y romper todo yugo? 
¿No consiste en que compartas tu pan con el hambriento y a los pobres errantes alojes en tu casa; en que cuando veas al desnudo, lo cubras y no te escondas del que es tu propia carne?" (Isaías 58: 8-9)
Si ayunamos apropiadamente, el Señor promete:
 "Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salud se manifestará pronto; e irá tu rectitud delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. 
Entonces invocarás, y te responderá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo y el hablar vanidad; 
y si extiendes tu alma al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía;
y Jehová te guiará siempre, y en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego y como manantial cuyas aguas nunca faltan.
Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación en generación levantarás; y serás llamado reparador de brechas, restaurador de calzadas para habitar." (Isaías 58: 8-12)
Personalmente, por problemas de salud había dejado de ayunar. Si bien es un mandamiento, el Señor no quiere que pongamos en riesgo nuestra salud.
Sin embargo, si mi salud me permite hacer, por ejemplo, medio ayuno en vez de un ayuno completo (ésto es, 12 horas en vez de 24, o lo que mi salud me permita), debo hacerlo. En el fondo, el ayuno es una cuestión de fe. 

Así que hoy empecé mi ayuno, después de mucho tiempo. 

En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se nos requiere que ayunemos, como mínimo, una vez al mes y que el dinero que hubiésemos gastado al ingerir las dos comidas del día las donemos como ofrendas de ayuno. Las bendiciones para uno mismo y para nuestro prójimo son tantas que vale la pena intentarlo.

¿Harán la prueba?

Para más información sobre el ayuno y las ofrendas de ayuno, dejo los siguientes enlaces:



/www.lds.org/manual/gospel-principles/chapter-25-fasting?lang=spa

lunes, 5 de diciembre de 2016

Servicio: un antídoto contra el desánimo y el egoísmo

¿Alguna vez te has sentido tan abrumado y agobiado por tus problemas personales, que no podías  pensar con claridad?  ¿El estar tan ensimismado en tus problemas te han impedido reconocer tu valor personal a los ojos de Dios? ¿Haz sentido alguna vez la inclinación de quejarte o de criticar a los demás, como si la culpa de todas tus desgracias fueran responsabilidad de otros? ¿Qué haces en esas ocasiones?

Por propia experiencia sé que, cuando caigo en la trampa de compadecerme de mí misma, o de juzgar o criticar a los demás, la solución está en prestar servicio.

Me ha pasado que por estar demasiado concentrada en mis propios problemas perdí la oportunidad de fortalecer a personas que la estaban pasando verdaderamente mal. 

Con ésto no quiero minimizar los problemas que cada persona tiene solo que aveces, cuando servimos nos damos cuenta que nuestros problemas no eran tan graves como pensábamos, en comparación con los problemas de otras personas.

Tendemos a ahogarnos en un vaso de agua, sin ver que la solución está al alcance de la mano. Pero no te preocupes, siempre estamos a tiempo de cambiar. El Señor es compasivo y paciente con nosotros y nos da oportunidad tras oportunidad de progresar.

¿Qué podemos hacer para servir a los demás? ¿Cómo podemos saber a quién servir?

Lo primero: orar para que el Señor nos dé oportunidades de servir a otros. Jesucristo nos conoce a cada uno de nosotros mejor que nadie y Él puede guiarnos hacia la persona indicada, en el momento indicado.

¿Qué hacer luego? Pues, ir y servir. No hay que dudar

¿Cómo servir?

No hay una fórmula específica. Si nos dejamos guiar por las impresiones espirituales vamos a saber qué hacer o decir para ayudar a determinada persona. Las personas tienen necesidades temporales y espirituales que podemos satisfacer.

¿Qué enseñó el Señor en cuanto a servir a los demás?


"...y ya que deseáis entrar en el redil de Dios y ser llamados su pueblo, y estáis dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras;sí, y estáis dispuestos a llorar con los que lloran; sí, y a consolar a los que necesitan de consuelo..." (Mosíah 18: 8-9)



"Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo y me visitasteis estuve en la cárcel, y vinisteis a mí." (Mateo 25: 35-36)


No esperes mas. ¡Empieza hoy mismo! Mira a tu alrededor y busca oportunidades para servir, sea fuera o dentro de tu propio hogar. Te aseguro que al hacerlo, bendecirás la vida de los demás y tú mismo serás bendecido. Y tendrás mayor felicidad en tu vida. (Otra cosa: puedes incluir a tu cónyuge y a tus hijos. El que sirvan juntos a otras personas los unirá más. Lo digo por experiencia)

Mientras oras y meditas en cuanto a cómo poder prestar servicio a tus semejantes, te dejo algunos enlaces que te pueden dar algunas ideas adicionales:



viernes, 18 de noviembre de 2016

Un día verdaderamente productivo.

¿Qué podemos hacer para que nuestro día sea realmente productivo? Es muy fácil caer en la tentación de postergar tareas verdaderamente importantes para sumergirnos en otras que no lo son tanto, y de las que podemos prescindir. 

¿Que es lo primero que debemos hacer? Yo he aprendido que cada mañana, después de orar para pedir inspiración, debo hacer una lista con las tareas que realizaré ese día (no cosas cotidianas como limpiar la casa o hacer mandado sino visitas, preparación de clases, indexar, servir a otros, en fin todo lo que me nutra espiritualmente). Luego, le asigno a cada tarea un numero para determinar su prioridad. Es decir, a la que considero que debo realizar primero le asigno el numero 1; a la que haré seguidamente, el numero 2 y así sucesivamente. Una vez realizada cada tarea la marco con una tilde. Es muy satisfactorio ver, al final del día, las tareas que pude realizar. Aveces, por distintas circunstancias, no llego a cumplir con todas las tareas que anote. Me esfuerzo por hacerla al día siguiente. 

Hay que aclarar que si bien hago una lista, eso no significa que tengo que jugar una carrera con tal de que todas mis tareas tengan una tilde. En Doctrina y Convenios 10: 4 aprendemos: "No corras más aprisa, ni trabajes más de lo que tus fuerzas y los medios proporcionados te permitan (...) mas sé diligente hasta el fin." 

Ésta manera de utilizar mi tiempo sabiamente, para que mi día sea verdaderamente productivo, lo aprendí en un taller de Autosuficiencia que dictó la Estaca a la que pertenezco. Me siento feliz y bendecida por haber participado de ese taller porque me ayudó en algo que me estaba costando hacer, y me demostró el amor que Jesucristo siente por mí, a pesar de que soy imperfecta.

Sé que el Señor nos conoce personalmente a cada uno de nosotros y nos da múltiples posibilidades de poder progresar en esta vida. ¡No las desaprovechemos! 

A continuación, comparto el video que habla de establecer prioridades: