
Quiero dejar registro de que hoy, domingo 1 de noviembre de 2026, en la capilla a la que asisto pude ser instrumento en las manos del Señor de maneras que no había pensado; maneras "pequeñas y sencillas" (Alma 37: 6-7). En la reunión sacramental tuve la oportunidad de dar mi testimonio en cuanto a la expiación de Jesucristo, ese acto supremo de sacrificio a favor de la humanidad, impulsado por el más perfecto amor. Testificar y ver, minutos más tarde, la manera en la que el Señor satisfizo las necesidades de personas específicas a través de mí me hizo sentir útil. De todos, te aseguro, la más beneficiada fui yo porque aprendí un poquito más sobre el ser humilde, servicial y presta a escuchar.
Y como, últimamente, mi vida está siendo acompañada por la música (los cuentos que estoy escribiendo, la actividad de Sociedad de Socorro del próximo sábado, la redacción misma de este post) comparto mi estado de ánimo a través del siguiente himno👇👇👇👇










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