> Diario de Abish

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lunes, 11 de agosto de 2025

Cincuenta y cinco días para entregarle al Señor una mejor versión de mí misma

Allá, por octubre de 2019, me propuse leer un discurso de la Conferencia General diario e ir, paralelamente, registrándolo en este blog. Lamentablemente, no pude cumplir mi meta. El ser constante es, algunas veces, un desafío para mí.

Este año la misma idea venía rondando mi mente pero no terminaba por poner manos a la obra. El impulso que estaba necesitando vino de parte de un mensaje que se compartió hoy en la clase de Sociedad de Socorro de Catán 2, el cual hacía referencia a las invitaciones que el presidente Russell M. Nelson hizo en las dos últimas conferencias (abril y octubre de 2024). En ambas, nos pedía que estudiáramos y meditáramos los mensajes de los discursantes.

Tomé la determinación, entonces, de leer los treinta y dos discursos para descubrir qué otras invitaciones tiene el Señor para hacerme en cada uno de ellos. Pero, a diferencia del 2019, no me enfocaré tanto en publicar un post cada día (Si logro hacerlo, será porque surgió de manera natural y no como una "obligación".), sino, más bien, en llegar al último mensaje antes de la próxima Conferencia General, que se llevará a cabo el 4 y el 5 de octubre. Tengo, por lo tanto, cincuenta y cinco días para leer, meditar, aprender y esforzarme por entregarle al Señor una mejor versión de mí misma.


domingo, 3 de agosto de 2025

Palabras fortalecedoras y (diez) milagros en terreno sagrado

En las semanas del 20 de julio al 1 de agosto (receso escolar invernal) había planificado ir lo que más seguido posible al Templo pero el estado gripal me sorprendió los primeros días, así que tuve que quedarme en casita.

Recién pude asistir el jueves.

Primero, y aunque había un poco de viento, me senté en uno de los bancos que están afuera.  Así, sin ningún ruido que interfiriera, retomé mi postergada lectura del Antiguo Testamento; más precisamente, en el libro de Job, un  "hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios y apartado del mal." (Job 1: 1) que sufrió, en contadas horas, las situaciones más adversas, por lo cual se pregunta:

"¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre? ¿Por qué me recibieron las rodillas? ¿Y para qué los pechos me amamantaron? Pues ahora estaría yo muerto y reposaría; dormiría, y entonces tendría descanso... ¿Por qué se da luz al que sufre y vida a los de ánimo amargado, a los que esperan la muerte, pero no les llega?"
Desde mi punto de vista, más que una queja es una profunda reflexión sobre el propósito de la vida. Esa es la impresión que sentí, nada más y nada menos que con la vista del Templo frente a mí. (En las historias destacadas de mi perfil de Instagram compartí lo que estaba viendo justo en mi momento de estudio personal de las Escrituras)

Más tarde, mientras mi hijo menor hacía bautismos vicarios con otros jóvenes de nuestra Estaca, pude hacer una ordenanza por alguien emparentado con mi esposo.



Mientras esperaba para poder realizar la ordenanza, abrí la Biblia y la abrí justo en Isaías 54. Mis ojos recorrieron los siguientes versículos:

"Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dice el Dios tuyo. Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento, mas con misericordia eterna tendré compasión de ti, dice tu Redentor, Jehová." (Isaías 54: 6-8)

Me identifiqué totalmente con esas palabras porque, en algún momento de mi vida, fui como esa mujer "abandonada y triste de espíritu" a la cual el Señor llamó y recogió "con grandes misericordias". El del jueves fue un recordatorio más del Señor (porque los últimos días previos a la visita al Templo estuve un poco apesadumbrada) del infinito amor que me tiene, aún con mis debilidades y todo.

Ayer se repitió la visita y fue, aún, más especial ya que fue el último sábado antes de que la Casa del Señor cierre sus puertas por tres meses, debido a mantenimiento. Tanto el interior como los alrededores del Templo desbordaban de gente. Yo misma tuve que hacer dos ordenanzas, en vez de las cinco estipuladas, por falta de tiempo.


Sin embargo, antes de irme pude compartir, con algunas hermanas, otras tarjetas que había llevado. Me volví con un gozo que no cabía en mi pecho, porque se pudo hacer la obra por diez mujeres de mi árbol genealógico, cosa que no tenía planeada y que percibí como la mano de Dios acomodando las cosas para que algunas de Sus hijas, que están del otro lado del velo, pudiesen avanzar espiritualmente. Como bien dicen las Escrituras, en las ordenanzas "se manifiesta el poder de la divinidad." (Doctrina y Convenios 84: 20)

¿Alguien podría decir que ayer no fui testigo de un milagro? Mejor dicho, ¿de diez?

domingo, 27 de julio de 2025

Donde haya que elevar la voz, ahí estaré

Hoy fue la Conferencia de Barrio en Castillo Central. Hubo mensajes, testimonios y, como estamos celebrando el Centenario de la dedicación del Área Sudamérica Sur  por parte del elder Ballard, allá por 1925, para la predicación del Evangelio, reconocimientos a todos los  hermanos y hermanas que sirvieron en una misión.

El coro tuvo, también, su espacio. 



Aunque no tuvimos mucho tiempo para ensayar (un poco más de dos semanas), el resultado fue hermoso e inspirador.

Algo de las prácticas, en diferentes días y lugares:




Mientras escribo esta post me viene a la mente el fragmento de un discurso que se compartió, justamente, hoy en la clase de Sociedad de Socorro:

"En cada sesión de la conferencia general, somos bendecidos con música inspiradora de coros talentosos. Mientras escuchan, tal vez noten que no todos los cantantes entonan las mismas notas. A veces un grupo lleva la melodía, a veces otro; pero todos contribuyen al hermoso sonido y están completamente unificados. Cada miembro del coro tiene la misma meta fundamental: alabar a Dios y elevar nuestro corazón a Él. Cada uno debe tener la mente y el corazón centrados en el mismo propósito divino. Y, cuando eso sucede, realmente se convierten en una sola voz." (Discurso completo acá)

Acá sigo, contribuyendo al "hermoso sonido". Aunque mi voz no suene tan afinada o perfecta, en ocasiones, seguiré elevando "[con otros santos, en unión, mis] cantos de felicidad". Con que el Señor me escuche y se complazca con mi ofrenda, me conformo.

Te dejo los himnos elegidos, para que escuches, medites en la letra y elijas las partes que sentís que más se adecúan a vos en este momento:





martes, 22 de julio de 2025

Otra buena razón para escribir un post

Me hago un tiempo para actualizar el blog y registrar que, después de mucho tiempo pude participar, finalmente, de una actividad de Sociedad de Socorro. 


Verdaderamente estaba necesitando conversar, reír, compartir tiempo con las hermanas de mi barrio.  Últimamente, me había encerrado mucho en mí misma (Lo cual, la mayoría de las veces, trae confusión, malos entendidos) pero, gracias a Red Sanar (Acá conté cómo fue que me acerqué a esta organización, un hecho para nada fortuito y completamente preparado por el Señor), entendí lo importante que es socializar. Asi que acá estoy, aprendiendo (todavía) a confiar en los demás y en mí misma, y a abrirme más a las personas.

La actividad tuvo un doble propósito: aprender del evangelio y estrechar lazos de amistad entre las que formamos parte de la organización de Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de Santos los Últimos Días.




Tras el análisis del discurso del elder Utchdorf, hubo tiempo para practicar los himnos que entonaremos en la Conferencia de Barrio del domingo que viene. 

Simplemente, hoy fue un gran día.

sábado, 5 de julio de 2025

Historias (mínimas) que vale la pena contar


Me aparezco por acá para registrar que, con temor, con dudas, con sentimientos entremezclados, me postulé para participar del tour por Sudamérica del Coro del Tabernáculo. ¿De qué se trata esto? Con motivo del centenario de la dedicación para la predicación del Evangelio del área Sudamérica Sur, los
 integrantes  del mismo coro que canta en la Conferencia General se presentarán en varios países, para deleite de todos los que somos miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En Argentina estarán los días 22 y 23 de agosto. Ya desde el 2023, el Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo está realizando una gira mundial (que durará cuatro años), cuyo mensaje, reflejado en su nombre, "Canciones de esperanza", es llevar esperanza al mundo a través de la música. 

La cuestión es que se abrieron audiciones, en las que se seleccionarán bailarines, narradores y actores para acompañar las presentaciones del Coro. ¡Y ahí es donde entro yo! (Como narradora, claro.) Quede o no seleccionada, sea entre bambalinas o en el público, igual tendré la oportunidad de asistir al evento del 23 de agosto, ya que saqué entradas para mí y mis hijos. 

Mi postulación


Otra cosa que no sabía si hacer o no hacer era responder a la convocatoria  del Pregonero de Deseret, una revista literaria digital con temática SUD. La consigna consistía en presentar una obra (cuento, poema, cómic entre otros) que presentaran una mirada histórica sobre la experiencia de los santos de los últimos días en Latinoamérica en estos últimos cien años (Sí, en honor al Centenario). Sabía de este concurso hace rato pero pude sentarme a escribir algo recién ¡dos días antes de la fecha límite de cierre! En el apuro, empecé dos cuentos (un poco locos, debo admitir) hasta que me puse a investigar y encontré un dato histórico que encendió la chispa de mi creatividad. Ese es el que envié. Veremos que pasa. Los otros dos cuentos, inconclusos, me servirán de material para futuras historias.