> Diario de Abish

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miércoles, 7 de agosto de 2024

Un Goliat que me propongo hacer caer (otra vez)




Ayer empezaron las Jornadas de habilidades para la vida, una serie de charlas con expertos sobre emprendimiento, empleo y finanzas personales. El objetivo es proporcionar a las personas de herramientas que les permitan adquirir conocimientos valiosos y desarrollar habilidades para alcanzar sus metas.

En mi caso, pude ver los siguientes videos:






Casi inmediatamente, sentí la inspiración de anotarme en English Connect. Te confieso algo: tengo una relación de amor-odio con el idioma inglés. No es la primera vez que intento aprenderlo -de hecho empecé un curso que daban los misioneros cuando English Connect aún no se había lanzado acá en Argentina y, luego, fue materia obligatoria en el Profesorado de Lengua y Literatura- pero siempre me ponía nerviosa, etc., etc., y, al final, desistí.  Pero, bueno, lo tomaré como una oportunidad más para probarme y superarme a mí misma en mi camino para ser autosuficiente. 

La autosuficiencia es la manera que tiene el Señor  para ayudarnos a progresar en este tiempo de probación. Se trata, entre otras cosas,  de estudiar (DyC 88: 118), trabajar (DyC 42: 42) y prepararse (DyC 38: 30), a fin de cubrir nuestras propias necesidades espirituales y temporales; de actuar, en vez de esperar que se actúe sobre nosotros (2 Nefi 2: 26); en resumen, de ser obediente al Señor, ya que el ser autosuficiente es un principio doctrinal.

No sé cuales serán los resultados pero igual voy, decidida a vencer, una vez más,  a ese Goliat en mi vida que se llama Pienso que no voy a poder.


jueves, 1 de agosto de 2024

Dulce recordatorio

Ayer leí, del Ven, Sígueme, una asignación que correspondía a la semana del 8 al 14 de julio y que, en su momento había pasado por alto. Cuando me percaté de esta "equivocación", por un breve momento pensé en  adelantarme un par de páginas hasta la semana "correcta" para ponerme al día con mi estudio personal de las Escrituras. Pero, ¿y si Dios tenia algo para decirme? ¿Y si mi "error" tenia un propósito escondido? Dado que  "[l]as reseñas [del Ven, sígueme] señalan algunas verdades eternas que se encuentran en [las Escrituras y que, para encontrarlas se debe seguir] la guía del Espíritu [Santo]",  decidí seguir estas impresiones.

Las verdades eternas que encontré en mi lectura de Alma 23-25, 27 y en uno de los discursos sugeridos tenían que ver con el "inquebrantable compromiso que se requiere para aferrarse a Jesucristo y [a la] senda de los convenios del plan de nuestro Padre Celestial", lo cual implica abandonar definitivamente nuestra antigua manera de ser en pos de "un proceso de discipulado [que dure] toda la vida."

Yo, al igual que los lamanitas "abandon[é] las armas de [mi] rebelión" (Alma 23: 7), "enterré [mis armas de guerra] profundamente en la tierra" (Alma 24: 17, Helamán 15:9) como testimonio de mi conversión a Jesucristo y a Su Evangelio. A cambio, recibí una mayor comprensión de mi origen, de mi propósito en la vida y de mi destino (eterno).




Esta experiencia que acabo de contar, que a alguien, quizás, le parezca una mera casualidad, un error afortunado, muestra la manera de obrar que tiene el Dios misericordioso que yo conozco. Aunque no lo supe en un principio y casi desaprovecho la oportunidad, mi Padre Celestial me brindó,  a través del Ven Sígueme, las Escrituras y las palabras de uno de Sus Siervos autorizados, la fortaleza espiritual que estaba necesitando justo ese día. Un dulce recordatorio de que Él está al tanto de los desafíos y batallas de Sus Hijos, ¿no te parece?


domingo, 28 de julio de 2024

Separaciones que no saben a despedida

El último sábado de julio me sorprendió sirviendo, después de no poder asistir por varias semanas,  en el Centro de Family Search. 


Dos horas más tarde, entraba al Templo de Buenos Aires.  ¿Sabías que, gracias a la restauración del Evangelio, en la actualidad se tiene acceso a  las ordenanzas salvadoras que posibilitan a las familias reencontrarse, aún después de esta vida, y vivir juntas para siempre? Contrariamente a lo que piensa la mayoría de las personas,  la muerte no es el fin de todo. Dado que Jesucristo rompió las ligaduras de la muerte con Su propia Resurrección, no hay "victoria para el sepulcro". (Mosíah 16: 7-8)

Esperando el cumplimiento de esa promesa, mi hijo y yo trabajamos a favor de los miembros de nuestra familia que están del otro lado del velo.



Una de las tarjetas que aparecen en la foto de arriba pertenecen a mi papá, quien falleció hace poco más de un mes. Hubo dolor y tristeza en la despedida, por lo repentina que fue su partida pero parte de la letra de un himno vino a mi mente mientras su cuerpo era depositado en la tumba : "Hasta vernos con el rey"





Esa esperanza nos sostiene y mantiene en el camino...



…y nos impulsa y motiva a seguir eligiendo estar en el Templo un soleado sábado de julio por sobre cualquier otra cosa en el mundo.


sábado, 11 de mayo de 2024

Repercusiones de mi primera experiencia como AT



¡Y, sí! Me lancé nomás a esta “aventura” de ser acompañante terapéutico (AT). ¿Lo mejor de todo? Queda cerca de casa y el horario es más que conveniente. Puedo decir, con toda seguridad, que encontrar este trabajo no fue casualidad. Sé que detrás de todo esto, de la forma en cómo se fueron dando las  cosas, está la mano del Padre Celestial. Para mí, al igual que muchas cosas que pasan en mi vida, esta experiencia me tiene reservada grandes dosis de aprendizaje y conocimiento, los cuales no podría obtener de otra manera. 

¿Qué hace un AT? En pocas palabras, acompaña a las personas en su cotidianeidad para ayudarlos a desenvolverse en sus diversas actividades, teniendo en cuenta sus desafios físicos, mentales o emocionales. El objetivo es que logren su autonomía y autovalimiento. En esta oportunidad, me toca una integración escolar; es decir, acompañar a un alumno en la escuela. No voy a negar que es todo un desafio  (por lo nuevo, por lo distinto) y que me asaltaron los inevitables temores  e inseguridades, propios de mi personalidad,  pero decidí refugiarme en las escrituras, en los discursos y en la oración para  cultivar una  confianza más plena en mí misma y, sobre todo, en el Señor. 

Las respuestas, en las fuentes divinamente señaladas  (acá vas a encontrar, entre otras cuestiones, cuáles son esas fuentes) y hasta en las redes sociales, no se hicieron esperar. 


16 abril



18 abril



24 de abril



25 abril











26 abril



"Hagan el esfuerzo espiritual para procurar milagros; oren pidiendo a Dios que los ayude a ejercer ese tipo de fe. Les prometo que pueden experimentar por ustedes mismos que Jesucristo “da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas del que no tiene vigor”. Hay pocas cosas que aceleren más su ímpetu espiritual, que el darse cuenta de que el Señor los está ayudando a mover un monte de sus vidas”.
(Russell M. Nelson, Conferencia General abril 2022, "El poder del ímpetu espiritual")




30 de abril






1 de mayo





3 de mayo







Debo confesar que los dos carteles de arriba cambiaron mi perspectiva en cuanto a lo que el acompañante representa en la vida de un acompañado, y me hicieron dar cuenta, más cabalmente, de la enorme responsabilidad del primero. Infinita gratitud a mi Padre Celestial por abrirme los ojos, por ampliar mi visión.

4 de mayo



5 de mayo





Esta es mi experiencia con la oración y el dejar todo en manos del Señor . Pero este es un ejercicio, un hábito que debe perdurar toda la vida y no solo cuando, como en mi caso, uno siente que no puede, que no está capacitado, que puede llegar a fracasar. El Señor está a nuestro lado, para acompañar, sostener,  ayudarnos a dar, metáforicamente hablando, nuestros primeros pasos hasta que los podamos dar por nosotros mismos. El mismo modelo que sigue un acompañante terapéutico, ¿no?

domingo, 3 de marzo de 2024

Réplica de un testimonio dominical

Como cada primer domingo del mes, salvo cuado toca Conferencia General o de Estaca, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tenemos  la oportunidad de compartir nuestros testimonios en la reunión Sacramental; es decir, de declarar las verdades del Evangelio, según lo indique el Espíritu Santo. Esta mañana no fue la excepción.

Los líderes nos recomiendan  no dejar pasar la oportunidad de testificar de Cristo. No solo se beneficia el que escucha expresar su testimonio a alguien más  sino que, tambien; se comprenden el uno al otro, y ambos son edificados y se regocijan juntamente.” (Doctrina y Convenios 50: 22)

Yo sentí la necesidad de hablar de la  Expiación. Como preparación para Tomar la Santa Cena, dos sacerdotes del barrio parten el pan en pedacitos, mientras la congregación entona un himno alusivo. A mi me gusta imaginar que son las manos de Jesucristo mismo, partiendo el pan, como hizo con Sus discipulos. Hay simbolismo y poder en esta sagrada ordenanza. Los pedacitos de pan representan Su carne, que Él dio por amor a nosotros. Asímismo, el agua, que tomamos de pequeños vasitos, representa Su sangre, que derramó, gota a gota, para que “no padeciéramos, si es que nos arrepentíamos”. (Doctrina y Convenios 19: 26)





Como dice el himno 108:
Mansos, reverentes, hoy, inclinados ante Dios,
recordemos al Señor, que la libertad nos dio.
Él Su sangre derramó; nuestra salvación ganó.
Dio Su vida con amor; Él es nuestro Redentor.

Este pan emblema es de Su cuerpo que Él dio.
Esta agua signo es de Su sangre que vertió.
Le debemos recordar, pues nos dio la libertad.
En la cruz Su vida dio; por nosotros padeció.
Buscaremos santa paz, compasión y hermandad.
Perdonando ̮a los demás, Cristo nos perdonará.
En humilde oración buscaremos bendición,
y Su gracia nos dará; como fuente manará.

Cristo ruega ante Dios; Él es nuestro mediador.
Cual amigo nos amó con un infinito ̮amor.
Dice Él: “Obedeced; fieles y humildes sed.
Si mostráis amor y fe, vuestro Salvador seré.


La Expiación de Jesucristo está alcance de todos, no solo de quienes han cometido pecados graves sino, incluso, de aquellas personas que han entrado en la senda de los convenios y, aún, necesitan sanar física, emocional y espiritualmente, perdonar y ser perdonados, despojarse del hombre o de la mujer natural que impide su progreso personal, ver manifestarse la mano del Señor en sus vidas.

He sentido la influencia de Su Expiación y de Su amor en mi propia vida muchas veces y de diferentes maneras pero hoy, mientras tomaba la Santa Cena comprendí un poco más. Luego, al subir al púlpito, pude ver a hermanas que, desde el lugar en que estaba sentada, me resultaba difícil ver. El solo hecho de estar unos centímetros más arriba del suelo, amplió mi visión. Me fue imposible no compararlo con mi calidad de miembro de la Iglesia de Jesucristo. El ser, el pertenecer, el perseverar me ha elevado por sobre las cosas del mundo y le ha dado a mi visión limitada, una perspectiva superior. No soy perfecta pero, desde que me bauticé, allá por 2006, mi vida es distinta, mejor. No cambiaría esto por nada.