Experiencias cotidianas de una miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, esposa, madre y estudiante con alma de escritora.
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jueves, 1 de agosto de 2024
Dulce recordatorio
domingo, 28 de julio de 2024
Separaciones que no saben a despedida
El último sábado de julio me sorprendió sirviendo, después de no poder asistir por varias semanas, en el Centro de Family Search.
Dos horas más tarde, entraba al Templo de Buenos Aires. ¿Sabías que, gracias a la restauración del Evangelio, en la actualidad se tiene acceso a las ordenanzas salvadoras que posibilitan a las familias reencontrarse, aún después de esta vida, y vivir juntas para siempre? Contrariamente a lo que piensa la mayoría de las personas, la muerte no es el fin de todo. Dado que Jesucristo rompió las ligaduras de la muerte con Su propia Resurrección, no hay "victoria para el sepulcro". (Mosíah 16: 7-8)
Esperando el cumplimiento de esa promesa, mi hijo y yo trabajamos a favor de los miembros de nuestra familia que están del otro lado del velo.
sábado, 11 de mayo de 2024
Repercusiones de mi primera experiencia como AT
¿Qué hace un AT? En pocas palabras, acompaña a las personas en su cotidianeidad para ayudarlos a desenvolverse en sus diversas actividades, teniendo en cuenta sus desafios físicos, mentales o emocionales. El objetivo es que logren su autonomía y autovalimiento. En esta oportunidad, me toca una integración escolar; es decir, acompañar a un alumno en la escuela. No voy a negar que es todo un desafio (por lo nuevo, por lo distinto) y que me asaltaron los inevitables temores e inseguridades, propios de mi personalidad, pero decidí refugiarme en las escrituras, en los discursos y en la oración para cultivar una confianza más plena en mí misma y, sobre todo, en el Señor.
Las respuestas, en las fuentes divinamente señaladas (acá vas a encontrar, entre otras cuestiones, cuáles son esas fuentes) y hasta en las redes sociales, no se hicieron esperar.
16 abril
18 abril
24 de abril
"Hagan el esfuerzo espiritual para procurar milagros; oren pidiendo a Dios que los ayude a ejercer ese tipo de fe. Les prometo que pueden experimentar por ustedes mismos que Jesucristo “da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas del que no tiene vigor”. Hay pocas cosas que aceleren más su ímpetu espiritual, que el darse cuenta de que el Señor los está ayudando a mover un monte de sus vidas”.
(Russell M. Nelson, Conferencia General abril 2022, "El poder del ímpetu espiritual")
3 de mayo
domingo, 3 de marzo de 2024
Réplica de un testimonio dominical
Mansos, reverentes, hoy, inclinados ante Dios,recordemos al Señor, que la libertad nos dio.Él Su sangre derramó; nuestra salvación ganó.Dio Su vida con amor; Él es nuestro Redentor.Este pan emblema es de Su cuerpo que Él dio.Esta agua signo es de Su sangre que vertió.Le debemos recordar, pues nos dio la libertad.En la cruz Su vida dio; por nosotros padeció.
domingo, 21 de enero de 2024
¡Viva la esencia de las personas!
El viernes pasado, después de mi servicio en el Centro de Historia Familiar y en la Casa del Señor, me senté debajo de un árbol, en los jardines. Usualmente, al igual que todos los miembros y visitantes, doy la infaltable vuelta alrededor del templo para disfrutar de su belleza y para sacarme fotos. Esta vez, sin embargo, decidí ponerme a leer la Biblia. Entre parentésis, una de mis metas es leer el Antiguo Testamento íntegro para encontrar evidencias (aunque ya lo sé) de que este tomo de Escrituras es fiel testimonio de que los israelitas de la antiguedad sabían de la misión y futura Expiación de Jesucristo. Sus ritos y ordenanzas, incomprensibles para un lector moderno, remitían todo el tiempo hacia Él.
La cuestión es que, como dije, me senté a la sombra de uno de los árboles, abrí mi Biblia y sucedió esto:
No hubo preparación previa. Mi intención era sacar una foto con el Templo de fondo pero sopló la brisa y.decidí cambiar el formato a video para guardarlo. Fue un momento muy lindo, tanto que, posteriormente, le dediqué un post en Instagram, sin ningún agregado, dejando el sonido ambiente y con la siguiente escritura:
"(...) Y he aquí que Jehová pasaba, y un grande y poderoso viento rompía los montes y quebraba la peñas delante de Jehová, pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento, un terremoto, pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto, un fuego, pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego, una voz apacible y delicada." (1 Reyes 19: 11-12)
Inmediatamente después de que el viento "jugó" con las hojas de mi Biblia, hice otras grabaciones con la esperanza de que volviera a pasar y quedara tan bonito como la vez anterior. No hubo manera. Ciertas cosas se dan de manera espontánea y ahí reside su encanto: en su autenticidad.
Confieso que, más tarde ese mismo día, borré estos intentos fallidos de lograr una grabación perfecta pero, después de meditarlo un poco, las rescaté de la papelera de mi celular (¡Bendita tecnología que da esa posibilidad!). ¿Por qué no mostrar, también, las "imperfecciones" de la grabación, los intentos que no resultaron como quería? Después de todo, a mí no me gustan demasiado las "poses", el "aparentar que..." (Tanto en las fotos como en la vida) Prefiero mostrarme tal cual soy (un poco distraída, otro tanto atropellada, etc), aún si no lleno las expectivas de otros.
"En nuestro mundo, y aun en la cultura de la Iglesia, siempre está la tentación de obsesionarse con la perfección. Las redes sociales, las expectativas poco realistas, y a menudo nuestra propia autocrítica, crean sentimientos de insuficiencia, de que no somos lo bastante buenos y que nunca lo seremos. Algunos incluso malinterpretan la invitación del Salvador: “Sed, pues, vosotros perfectos”.
Recuerden que el perfeccionismo no es lo mismo que ser perfeccionados en Cristo. El perfeccionismo requiere un nivel imposible y autoimpuesto por el que se nos compara con los demás. Esto genera sentimientos de culpa y ansiedad, y puede hacer que queramos rendirnos y aislarnos.Ser perfeccionados en Cristo es otra cuestión; es el proceso, guiado amorosamente por el Espíritu Santo, de llegar a ser más como el Salvador. El nivel lo establece un Padre Celestial amoroso y omnisciente, y está definido con claridad en los convenios que se nos invita a recibir. Nos libera de las cargas de los sentimientos de culpa e insuficiencia, y siempre hace hincapié en quiénes somos a los ojos de Dios. Mientras este proceso nos eleva y nos impulsa a ser mejores, se nos valora por nuestra devoción personal a Dios, la cual manifestamos en nuestros esfuerzos por seguirlo con fe. Al aceptar la invitación del Salvador de venir a Él, enseguida nos damos cuenta de que hacer lo mejor que podamos es suficiente, y que la gracia de un Salvador amoroso cubrirá la diferencia como no podemos ni imaginar." (Discurso completo acá)
Mis actos "fallidos":
¡Viva la esencia de las personas!






