> Diario de Abish

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sábado, 14 de enero de 2017

¿Una salida ideal para un sábado? ¡Ir al Templo!

¡Trabajo cumplido en el Templo!: ocho ordenanzas realizadas por mujeres de mi familia (entre ellas, mi abuela paterna y mi bisabuela materna), y una ordenanza para un antepasado de mi esposo (su bisabuela paterna). 



 ¡¡¡¡Wiiiii!!!!  La verdad, salí muy feliz y gratificada, como siempre que voy al Templo. 

Al Templo una va por muchas razones: para hallar respuestas, paz, guia, etc. Es verdaderamente la Casa del Señor.


Después de terminar las ordenanzas, oré para saber la voluntad de mi Padre y para agradecerle la oportunidad de acudir al Templo. (Me puse como meta ir al menos una vez al mes).


Al terminar de orar, abrí el Libro de Mormón en cualquier parte y me llamaron la atención los siguientes versículos:
"Porque yo, Nefi, me sentía constreñido a hablarles según la palabra de él; porque yo les había hablado muchas cosas, y también mi padre, antes de morir; y muchas de estas palabras están escritas sobre mis otras planchas, porque una parte con más historia está escrita sobre mis otras planchas.
Y sobre estas escribo las cosas de mi alma, y muchas de las Escrituras que están grabadas sobre las planchas de bronce. Porque mi alma se deleita en las Escrituras, y mi corazón las medita, y las escribo para la instrucción y el beneficio de mis hijos.
He aquí, mi alma se deleita en las cosas del Señor, y mi corazón medita continuamente en las cosas que he visto y oído.
Sin embargo, a pesar de la gran bondad del Señor al mostrarme sus grandes y maravillosas obras, mi corazón exclama: ¡Oh, miserable hombre que soy! Sí, mi corazón se entristece a causa de mi carne. Mi alma se aflige a causa de mis iniquidades.
Me veo circundado a causa de las tentaciones y pecados que tan fácilmente me asedian.
Y cuando deseo regocijarme, mi corazón gime a causa de mis pecados; no obstante, sé en quién he confiado.
Mi Dios ha sido mi apoyo; él me ha guiado por entre mis aflicciones en el desierto; y me ha preservado sobre las aguas del gran mar.
Me ha llenado con su amor hasta consumir mi carne.
Ha confundido a mis enemigos hasta hacerlos temblar delante de mí.
He aquí, él ha oído mi clamor durante el día, y me ha dado conocimiento en visiones durante la noche.
Y de día me he hecho osado en ferviente oración ante él; sí, he elevado mi voz a las alturas; y descendieron ángeles y me ministraron.
Y mi cuerpo ha sido conducido en las alas de su Espíritu hasta montañas muy altas; y mis ojos han visto grandes cosas, sí, demasiado grandes para el hombre; por lo tanto, se me mandó que no las escribiera.
Entonces, si he visto tan grandes cosas, si el Señor en su condescendencia para con los hijos de los hombres los ha visitado con tanta misericordia, ¿por qué ha de llorar mi corazón, y permanecer mi alma en el valle del dolor, y mi carne deshacerse, y mi fuerza desfallecer por causa de mis aflicciones?
Y, ¿por qué he de ceder al pecado a causa de mi carne? Sí, ¿y por qué sucumbiré a las tentaciones, de modo que el maligno tenga lugar en mi corazón para destruir mi paz y contristar mi alma? ¿Por qué me enojo a causa de mi enemigo?
 ¡Despierta, alma mía! No desfallezcas más en el pecado. ¡Regocíjate, oh corazón mío, y no des más lugar al enemigo de mi alma!
 No vuelvas a enojarte a causa de mis enemigos. No debilites mi fuerza por motivo de mis aflicciones.
¡Regocíjate, oh mi corazón, y clama al Señor y dile: Oh Señor, te alabaré para siempre! Sí, mi alma se regocijará en ti, mi Dios, y la roca de mi salvación.
¿Redimirás mi alma, oh Señor? ¿Me librarás de las manos de mis enemigos? ¿Harás que yo tiemble al aparecer el pecado?
¡Estén cerradas continuamente delante de mí las puertas del infierno, pues quebrantado está mi corazón y contrito mi espíritu! ¡No cierres, oh Señor, las puertas de tu justicia delante de mí, para que yo ande por la senda del apacible valle, para que me ciña al camino llano!
¡Oh Señor, envuélveme con el manto de tu justicia! ¡Prepara, oh Señor, un camino para que escape delante de mis enemigos! ¡Endereza mi sendero delante de mí! No pongas tropiezo en mi camino, antes bien despeja mis vías ante mí; y no obstruyas mi sendero, sino más bien las vías de mi enemigo.
¡Oh Señor, en ti he puesto mi confianza, y en ti confiaré para siempre! No pondré mi confianza en el brazo de la carne; porque sé que maldito es aquel que confía en el brazo de la carne. Sí, maldito es aquel que pone su confianza en el hombre, o hace de la carne su brazo.
Sí, sé que Dios dará liberalmente a quien pida. Sí, mi Dios me dará, si no pido impropiamente. Por lo tanto, elevaré hacia ti mi voz; sí, clamaré a ti, mi Dios, roca de mi rectitud. He aquí, mi voz ascenderá para siempre hacia ti, mi roca y mi Dios sempiterno. Amén." (2 Nefi 4: 14-35)
Es extensa esta escritura pero quería compartirla íntegra, porque me regocijé al leerla. En muchos aspectos, aveces, me siento como se sintió Nefi al escribir estas palabras y fue una caricia para mi alma poder leerlas en el Templo. 
Antes de regresar a casa me senté, una vez más, frente a la fuente que está en el jardín.





(¿No es verdaderamente una visión hermosa?)

Reflexioné, mientras contemplaba la fuente y escuchaba el relajante sonido de las aguas que subían y bajaban, que el Templo está lleno de simbolismos, aún en sus jardines.
Una escritura vino a mi mente:
"mas el que bebiere del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que brote para vida eterna." (Juan 4: 14)  
 Eso es precisamente lo que podemos encontrar en el Templo: "agua" que sacia nuestra sed espiritual y que nunca se agotará. 

¿Que no tienen tiempo de asistir al Templo? ¿Que demasiadas responsabilidades ocupan su tiempo? 

Les aseguro que si asignan al menos un día al mes para asistir al Templo y son constantes, el Señor recompensará sus esfuerzos. ¿Harán la prueba?

miércoles, 11 de enero de 2017

¡Reportando mi día!

¡Día de salida en familia! Hicimos un par de compras para nuestras vacaciones después de un año. Optamos por un destino cercano: San Clemente del Tuyú.

En años anteriores recorrimos el Partido de la Costa de punta a punta, viajando en colectivos urbanos. Este año tenemos la bendición de tener auto. 

Iremos a un camping para abaratar costos. La última vez que fui a un camping fue en 1997, cuando era soltera, con mi papá.

Todavía no sabemos a que camping iremos pero hay varias buenas opciones.

Esta será la primer experiencia de mi hijo más pequeño en un camping. El más grande ya tiene experiencia (ha ido con nosotros y ha participado en campamentos scouts.). Esperamos que le guste.

Aprovechando la salida, me compré una agenda para poder organizar mis días. 









Me he dado cuenta que si planifico mis días, estableciendo prioridades y anotándolas, no me cuesta tanto cumplirlas. 
Otra cosa: ¡volví a casa con un libro de cuentos! Lo compré en un local de compra y venta de libros, a un precio económico.



Hace mucho que no leo y antes de que la tecnología e internet me atraparan 😉, solía leer. Trataré de que la lectura de libros sea una de mis metas 2017.

Ahora, en un rato, a ver una película con mi esposo. Vemos películas online cada viernes. Es como una tradición que hemos establecido, un momento que podemos compartir juntos, después de que nuestros hijos se van a dormir. En éstas dos semanas que le quedan de vacaciones, vemos películas más seguido.

Por ahora, nada más. Recuerden:

¡Establezcan prioridades! 
¡Salgan de compras, a pasear, a divertirse en familia! 
¡Inicien tradiciones!

                  Que descansen... ¡Hasta la próxima!
         



martes, 10 de enero de 2017

¿Por qué confiar en el Señor y no en nuestro propio juicio?

Hoy, sentí la inspiración de buscar escrituras relacionadas con el tener confianza en el Señor.

A continuación comparto algunas de las Escrituras que más tocaron mi corazón y las impresiones que venían a mi mente, a medida que iba leyendo (sí, al escudriñar las Escrituras hay que tener a mano un cuaderno y lápiz o birome para anotar nuestros pensamientos y sentimientos. Recuerden que podemos estar recibiendo revelación y si no queda registrado, luego podemos olvidarnos):

"Porque he aquí, soy yo el que hablo; he aquí, soy la luz que brilla en las tinieblas, y por mi poder te doy estas palabras.
Y ahora, de cierto, de cierto te digo: Pon tu confianza en ese Espíritu que induce a hacer lo bueno, sí, a obrar justamente, a andar humildemente, a juzgar con rectitud; y este es mi Espíritu.De cierto, de cierto te digo: Te daré de mi Espíritu, el cual iluminará tu mente y llenará tu alma de gozo" (Doctrina y Convenios 11: 11-13)


"He aquí, aunque él me matare, en él confiaré... y él también será mi salvación..." (Job 13: 15-16)


"Confía en Jehová con todo tu corazón,y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,y él enderezará tus veredas." (Proverbios 3: 5-6)



Al leer estas escrituras , llegamos a la conclusión de que la confianza tiene mucho que ver con la FE.  En la Guía para el Estudio de las Escrituras (ese "diccionario" que encontramos en todo ejemplar de las Escrituras  de la Iglesia) leemos que la Confianza significa:

Tener una certeza, creencia, seguridad o fe en algo, sobre todo en Dios y en Jesucristo. Esperanza firme o seguridad que se tiene en una persona o cosa. En el sentido espiritual, confiar significa también depender absolutamente de Dios y de Su Espíritu.

 Las siguientes escrituras corroboran que la confianza es inseparable de la fe:

"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1)


"La fe no es tener un conocimiento perfecto de las cosas; de modo que si tenéis fe, tenéis esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas." (Alma 32: 21)

Resumiendo, debemos confiar en el Señor de una manera tal que aunque las cosas no sean fáciles de sobrellevar en nuestra vida o parezcan que no tienen solución, si las dejamos en manos del Señor tendremos la certeza de que todo mejorará.

El Señor contesta oraciones y obra milagros según la fe que uno ejerza. 

Quizás se estén diciendo, como el joven rico al que el Señor le dijo que guardase los mandamientos: "todo esto lo he guardado desde mi juventud". Sin embargo no sienten que el Señor conteste sus oraciones ni las cosas mejoren en sus vidas. 

La respuesta la podemos hallar, una vez más, en las Escrituras:

"... el Señor tiene poder de hacer todas las cosas según su voluntad, para los hijos de los hombres, si es que ejercen la fe en él..." (1 Nefi 7: 12). Es decir, Él contesta oraciones y obra milagros según la fe que uno ejerza. Cuando eso no sucede, es porque no era el propósito de Dios.

Todo me ha ido mucho mejor cuando he depositado mi confianza en el Señor en vez de en "mi propia prudencia". Las cosas salieron mejor, los problemas se solucionaron,las preocupaciones desaparecieron... Definitivamente, puedo decir que Él puso todo en su debido lugar, que "enderezó mis veredas".

¿Han gozado ustedes de las bendiciones prometidas (gozo, entendimiento, la compañía de Su Espíritu, protección, guía) a los que confían en el Señor? ¿Qué harán para gozar de esas bendiciones?


viernes, 6 de enero de 2017

Leer las Escrituras: un hábito en el que debemos "deleitarnos"

En mi experiencia personal, la lectura de las Escrituras no estaba entre mis prioridades. Resulta paradójico que, aunque no ocupaba un lugar significativo en mi vida, consideraba a la Biblia tan sagrada que ni siquiera la abría. Eso sí, la dejaba en mi mesita de luz y solo leía unos pocos versículos para apaciguar algunos temores. 

Todo eso cambió después de bautizarme en la Iglesia y poco a poco aprendí a leer, a descubrir y a meditar en las Escrituras. Además de la Biblia, en la Iglesia de Jesucristo de  los Santos de los Últimos Días, consideramos Escrituras sagradas al Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y La Perla de Gran Precio.

Para más información sobre el Libro de Mormón, ingresa aquí: https://www.mormon.org/spa/libro-de-mormon.

Para más información sobre Doctrina y Convenios, ingresa aquí: https://losmormones.org/doctrina_y_convenios.

Para mas información de La Perla de Gran Precio, ingresa aquí: https://religionmormona.com/creencias-mormonas/libros-de.../la-perla-de-gran-precio

La lectura de las Escrituras paso a ser un hábito en mi vida. Cuando mi hijo mayor era pequeño, leía las escrituras por las mañanas, después  de dejarlo en el colegio. Esa costumbre la conservo todavía, con mi hijo menor. (Al momento de escribir este post mi esposo está de vacaciones así que leo las Escrituras por las tardes, cuando duerme su siesta y todo está en silencio).

Lo importante es que busquemos un momento de quietud para leer las Escrituras y meditar en ellas. Podemos leer varios capítulos, un capítulo o varios versículos a la vez, eso queda a criterio del que lee, pero debemos hacernos preguntas mientras leemos, hacer anotaciones al margen, subrayar o resaltar palabras o frases, ver notas al pie de página (las versiones de las Escrituras que usamos tienen notas al pie de página que nos remiten a otros versículos de cada uno de los libros de la Iglesia); en fin, hacer todo lo que esté a nuestro alcance para hacer de ese momento de lectura de las Escrituras un verdadero "deleite". Importante: antes de leer las Escrituras, empiecen con una oración para invitar la compañía del Espíritu Santo.





"... Porque mi alma se deleita en las Escrituras, y mi corazón las medita, y las escribo para la instrucción y el beneficio de mis hijos.
He aquí, mi alma se deleita en las cosas del Señor, y mi corazón medita continuamente en las cosas que he visto y oído." (2 Nefi 4: 15-16)

"Y ahora yo, Nefi, escribo más de las palabras de Isaías, porque mi alma se deleita en sus palabras..." (2 Nefi 11:2)


Les aseguro que si estudian (nosotros le decimos escudriñar) las Escrituras de ésta manera, encontrarán respuestas a sus preguntas, guía para su vida y paz en su corazón.

Para terminar, les dejo el siguiente consejo del élder Scott: 







                                               ¡Hasta la próxima!

martes, 3 de enero de 2017

Fin de año: acortando distancias entre Buenos Aires y Rexburg.


Fin de año en la casa de mi mamá.



Acortando distancias...

...entre Rexburg y Buenos Aires...



...vía Skype.



La familia completa de nuestra argentina en EE.UU.
                            
Hablamos durante casi dos horas y hasta recibimos el 2017 (hora de Argentina) juntos. Brindamos. Nos reímos y ¡hasta hablamos de películas! Y todo como si estuviéramos uno al lado del otro. ¡Maravilloso! ¡Viva la tecnología!



                            ¡¡¡¡Feliz comienzo de 2017!!!!