> Diario de Abish

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lunes, 21 de diciembre de 2020

Mis aliados a la hora de rendir

Acabo de anotarme para rendir seis materias de Lengua y Literatura en los finales de marzo-abril de 2021. Como el límite es de veinte alumnos por mesa solo queda esperar que, entre esos veinte de cada llamado, aparezca mi nombre... Mientras, espero 😏.

Te quiero contar que ya tuve mi primer experiencia en un final, justo hace  una semana atrás. Me estuve preparando diecinueve días, volviendo a ver los videos que el profe grabó para desarrollar los temas, releyendo textos, haciendo mapas conceptuales, practicando sola y delante de mi esposo como si estuviese dando un examen oral, etc. 

Pero como por naturaleza soy ansiosa y me pongo nerviosa ante las cosas nuevas (creo haberlo mencionado en algún otro post) en determinado momento mi mente se llenó de dudas; de miedo de no poder lograrlo, de bloquearme en pleno examen, de que mi mente se quedara en blanco y me olvidara de todo lo estudiado 😭. 

Acá viene la razón principal de esta publicación y es que de verdad, estoy convencida, no podría haberlo logrado sin esa ayuda adicional que me brindó la bendición del sacerdocio (recibida dos dias antes del final), el ayuno y la oración. Obviamente tuve el apoyo de mi familia, hora tras hora durante todo el tiempo que duró mi preparación pero no puedo dejar fuera de la ecuación al Padre Celestial. ¿Por qué? Porque en muchas otras ocasiones, cuando tuve que dar una clase o discursar frente a la congregación el Espiritu Santo me dijo aquello que debía decir. Algo que no sabés de mi es que, a veces, tengo muuuy mala  memoria (es por eso que me acostumbré a tener a mano mis anotaciones, bien claras y numeradas para saber qué decir; o sea, me atengo a un "esquema") pero en el momento de pasar al púlpito o de estar frente a una clase las palabras "fluyen". Es increíble, el temor se va, mi voz no tiembla, hablo con seguridad. Esa paz solo me da la da una oración previa y silenciosa.

Tampoco me quiero olvidar de otros aliados: las escrituras y los himnos y canciones de la Iglesia.

En lo que duró mi preparación "sobrevolaron" estas escrituras (y similares):

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4: 13
"Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis." Doctrina y Convenios 6: 36
"...buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán." Mateo 6: 33-34
"...no os preocupéis de cómo o de qué hablaréis, porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Pues no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros." Mateo 10: 19-20
"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." 3 Nefi 14: 7-8


En cuanto a los himnos,  no recuerdo exactamente cuáles escuché pero serenaron mis nervios mientras esperaba mi turno para rendir.

El examen duró aproximadamente diez minutos. Lo di con una compañera, con la que nos turnamos para hablar y ¿sabes qué? ¡Aprobé!

Ahora que sé que los exámenes finales no son ese "monstruo" que me había imaginado, y después de unir a mi esfuerzo personal la ayuda divina estoy mejor preparada para esos otros finales del año que viene.




jueves, 3 de diciembre de 2020

Ilumina el Mundo (en clave de verso)





De vez en cuando, siento la necesidad de expresar mi sentir en clave de verso. Como hoy, justo, es uno de esos días, mi espíritu de "poeta" inicia esta publicación 😉.

Hace catorce días el Profeta nos alentó a crear una "ola de gratitud" en las redes. Muchos respondimos a esa invitación y el resultado fue mayor paz y felicidad en nuestros corazones. Desde el primero de diciembre la Iglesia nos pide que iluminemos el mundo. En esta oportunidad no voy a compartir las actividades, como lo estuve haciendo los años anteriores, sino que te dejo acá los recursos para que vos mismo/a seas parte de la diferencia.




La actividades diarias↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷



Acá más recursos para Iluminar el Mundo (pese a todo).


sábado, 21 de noviembre de 2020

Cómo sobrevivir en un mundo "enfermo"

¡Escribo esta publicación archi-mega-super entusiasmada! Más adelante, quizás, te cuente mayores detalles pero no quería dejar pasar esta oportunidad sin contarte que ayer nuestro Profeta dio un breve mensaje que es, te lo aseguro, para todos, especialmente en estos tiempos. Te invito a verlo, escucharlo y a unirte a su invitación↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷


Por mi parte, desde hoy y por siete días, me pondré "manos a la obra". ¿Nos leemos en las redes?

jueves, 19 de noviembre de 2020

Lo que causó que amara más el Profesorado



Hoy tengo ganas de contarte qué es lo que provocó que con el correr de los días, al estudiar en el Profesorado, especialmente las materias de Pedagogía y Didáctica, me sintiera más y más convencida de que la docencia es algo a lo que me quiero dedicar.

Pero primero, te invito a adentrarte en la vida y pensamientos de dos de los pedagogos que elegí, junto a unas compañeras, para responder qué significa ser docentes de Lengua y Literatura: Gabriela Mistral y Paulo Freire.




Te soy sincera: ¡los amé! Muchos de sus métodos pedagógicos ya los tenía vistos e, incluso, los fui aplicando a lo largo de los cinco años en que fui maestra de seminario. Y es que si, ¡pude encontrar en estos pedagogos muchos puntos en común con las enseñanzas de Jesucristo!

Veamos: 
  • Jesucristo enseñó a adultos (tanto hombres como mujeres) y a niños; a ricos y pobres; a los cultos y a los que tenían escasos conocimientos; a los poderosos y a los marginados; individualmente y a multitudes. Todos eran importantes para Él,  no desechó a nadie.
  • Mostró a Sus discípulos, a través de ejemplos claros y sencillos, de preguntas significativas, la manera de aprender por sí mismos lo que podía ser para el beneficio de sus almas.
  • Enseñó en todos los ámbitos: dentro de una sinagoga, en el Templo, al aire libre, a bordo de una barca, en los hogares mismos.
  • Exhortó a aplicar Sus enseñanzas a situaciones cotidianas de la vida ("Ve y haz... lo mismo." Lucas 10: 37)

Para que entiendas un poco más de lo que hablo, comparto fragmentos de un discurso que leí como parte de mi estudio personal


"La meta del maestro es...  que el alumno descubra la verdad por si mismo y se sienta motivado a aplicarla. Aunque hay quienes parecen ser maestros natos, las técnicas didácticas pueden aprenderse. ¿A quien pueden acudir los maestros para mejorar sus técnicas? ¿Podrían observar a otros maestros y aprender de ellos? ¿O quizás podrían pedirle a un buen maestro que los observara y les diera sugerencias...?... Podemos ... tratar de aprender y practicar nuevas técnicas.

El maestro....  Hacía preguntas importantes. Todos ...compartían ideas, se escuchaban unos a otros. Hablaban de los problemas que había en la escuela y de cómo se aplicaban a la lección....

…un maestro.... entiende que “recae sobre el alumno la responsabilidad del aprendizaje. Por lo tanto, es a el a quien se debe poner en acción...

…Un buen maestro no piensa: “¿Que haré hoy en clase?”, sino, “¿Que harán mis alumnos hoy en clase?” No piensa: “¿Que enseñaré hoy?”, sino, “podré hacer que mis alumnos se den cuenta de lo que tienen que saber?” 

El aprendizaje se lleva a cabo mejor en un ambiente de confianza y seguridad. Eso significa que se respetan las preguntas y los comentarios de cada persona...

...Tanto el maestro como los alumnos comparten la responsabilidad de mantener un ambiente de confianza y seguridad.

Es responsabilidad del maestro presentar la lección y ayudar a establecer las bases. En medio de la lección, los alumnos participan y tratan de comprender y aplicar los conceptos..."  (El salón de clase común y corriente, Virginia H. Pearce)


"Se invita a todos los maestros... a que adopten los siguientes principios fundamentales... 
1. Amen a quienes enseñan.
  • Dediquen atención a cada persona.
  • Concéntrense en las necesidades de sus alumnos.
2. Prepárense .
  • Vivan de acuerdo con lo que enseñan.
  • Estén al tanto de los recursos disponibles.
3. Enseñen (mediante el Espíritu)
  • Sean maestros dóciles a quienes se les pueda enseñar
  • Creen un ambiente propicio para aprender.

        4. Descubran... juntos

  • Establezcan altas expectativas.
  • Alienten a sus alumnos
  • Hagan preguntas eficaces.
  • Escuchen a sus alumnos.

        5. Enseñen (la doctrina)

  • Utilicen historias y ejemplos.

6. Inviten a los alumnos a actuar
  • Ayuden a sus alumnos a practicar.
  • Den seguimiento a las invitaciones que extiendan.

Al aplicar estos principios, llegaremos a ser mejores maestros, mejores alumnos, mejores padres y... a raíz de esa experiencia no sólo salgan informados, sino transformados." (¿Qué clase de maestros hemos de ser?)
 


Si llegaste hasta el final de esta publicación habrás podido comprobar cuánto del Evangelio hay en los métodos pedagógicos actuales. Sin saberlo (o sabiéndolo, como yo), los docentes están enseñando a la manera del Salvador. ¿No es un hermoso "descubrimiento"?

Si querés saber más sobre Jesucristo y Su manera de enseñar, te invito a conocer Su vida en las Escrituras

martes, 17 de noviembre de 2020

Otra perspectiva en cuanto al fracaso

Creo que te conté que se nos venían los exámenes encima. En mi caso,  había creído que podía rendir varias materias y al final solo puedo rendir una, quedando la mayoría para febrero o marzo (en el mejor de los casos).

No te voy a negar que me decepcioné, desanimé y hasta me enojé con algunos profesores. Ya me veía abrumada en el futuro, rindiendo y creyendo que no iba a ser capaz de poder aprobar. Sí, lo confieso, soy muy ansiosa. En varios momentos me planteé que esto, el ser docente, no era para  mí porque no pude acreditar contenidos al primer intento. Ahora sé que, si no rindo en diciembre, lo haré en febrero y sino, en agosto pero lo voy a lograr.

Después de meditar bastante y orar mucho, llegué a la conclusión de que "fracasar" no es tan malo. No significa que haya algo malo en mí, que no esté capacitada. sino que es una circunstancia que no determina mi futuro y que puede servirme como trampolín, como un impulso para avanzar más y mejor.


Transcribo a continuación partes del discurso que me ayudaron a tener otra perspectiva en cuanto a las cosas que por ahora no puedo lograr:

"Los errores forman parte de la vida...

Se ha dicho que “el éxito no consiste en la ausencia del fracaso, sino en ir de fracaso en fracaso sin eliminar el entusiasmo”

En 1970, como estudiante de primer año en BYU, me inscribí en un curso básico sobre los fundamentos de la física impartido por Jae Ballif, un destacado profesor. Al final de cada unidad del curso nos hacía un examen. Si un alumno obtenía una C (una nota suficiente) para aprobar y deseaba mejorarla, el profesor Ballif le permitía tomar un examen modificado que abarcaba el mismo material. Si el alumno o la alumna mejoraba su calificación en el segundo intento, pero seguía sin estar conforme, podía tomar el examen una tercera vez, y una cuarta, etcétera. Al darme tantas segundas oportunidades, él me ayudó a sobresalir y al final obtener una A (una nota sobresaliente) en su clase.

Nadie está más de nuestro lado que el Salvador. Él nos permite tomar y seguir tomando Sus exámenes. Llegar a ser como Él requerirá incontables segundas oportunidades en nuestras luchas diarias contra el hombre natural, como controlar los apetitos, aprender la paciencia y el perdón, vencer la pereza y evitar los pecados de omisión, solo para mencionar algunos. Si errar es humano, ¿cuántas veces fracasaremos hasta que nuestra naturaleza deje de ser humana y sea divina? ¿Miles? Muy probablemente un millón." (Hasta setenta veces sieteélder Lynn G Robbins)