> Diario de Abish

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martes, 18 de abril de 2017

Bautismos a través del tiempo...

Con motivo del bautismo de Benjamín, mi hijo menor, el sábado 8 de abril quise hacer un post especial, así que se me se me ocurrió la idea de hacer esta especie de álbum de fotos para recordar los bautismos de mi familia hasta ahora.

Aquí, las fotos (son sólo algunas):


Mi sobrina Nancy, bautizada el 21 de agosto de 1999.
La "pionera".

Mi bautismo, el 16 de septiembre de 2007.


Bautismo de mi hijo mayor, el 13 de febrero de 2010.








"...el que no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios." (Juan 3:5)





Bautismo de mi hijo menor, el 8 de abril de 2017.





















"Y entonces los sumergiréis en el agua, y saldréis del agua." (3 Nefi 11: 26)











Falta la foto del bautismo de mi hermana María. No la he podido localizar. Se las debo. Ella en la actualidad está del otro lado del velo pero fue, junto a mi sobrina Nancy la que abrió la "puerta" para que conociéramos y aceptáramos el Evangelio. 


¡Gracias!

lunes, 10 de abril de 2017

Tratando de encontrar tiempo para todo...



Últimamente me está costando bastante escribir en el blog (de hecho, este post lo estoy escribiendo por partes 😖. Lo empecé el sábado y lo terminé hoy). Pero no es por falta de ganas, ¡sino de tiempo! 

En la última Conferencia General, transmitida el 1 y 2 de abril,  pude escuchar consejos inspirados de los siervos del Señor y hallar respuestas a un par de preguntas que venía teniendo.

Si bien me había puesto metas para progresar y estaba llevando un registro, entendí que no lo estaba haciendo de la manera correcta.


Entendí, también, que debía detenerme, hacer una pausa y hacerme la siguiente pregunta (otra vez), con total sinceridad:


¿Cuáles son mis metas?


Luego debía analizar y responder la siguiente pregunta:


¿Que haré para lograr esas metas?


En realidad ya sé en que aspectos de mi vida debo poner mayor énfasis para poder progresar pero no estaba aplicando muy bien la segunda pregunta, es decir no había determinado que cosas específicas debía hacer para lograr mis metas.


La clave (algo por lo que había orado) la encontré en el discurso del élder Russell M. Ballard.




Éste es el discurso del élder Ballard en cuanto a las metas.





Y así estoy, distribuyendo mi tiempo entre mis clases de Seminario y las metas que me puse (son varias 😉), que me ayudarán a ser mejor persona, esposa, madre y ama de casa.


Como, quizás, la falta de tiempo no me permitirá publicar en el blog tanto como quisiera trataré, al menos, de subir fotos que reflejen mis experiencias cotidianas.

Aquí van algunas fotos (con retraso 😉):

Acá, con mi hijo, mirando una de las sesiones de la Conferencia General del sábado. ¡Las miró todas por primera vez!

En la Estaca, con mi hijo y mi mamá antes de la primera sesión del domingo. Mi hijo mayor no quiere salir en las fotos. (Perdón la calidad de la foto)
               
¡Hasta la próxima! 🙋🙋

viernes, 31 de marzo de 2017

La familia (no toda, todavía) unida en un bien común

¡Hoy tuvimos una Tarde de Hogar especial! Mañana y pasado se transmitirá vía satélite (desde Salt Lake City, Utah) la 187ª Conferencia General de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en donde hablarán discursantes seleccionados de entre las Autoridades y Oficiales Generales, que nos comunicarán la voluntad del Señor para los miembros del mundo.

Motivada por éste acontecimiento, que se repite en octubre de éste año (cada año hay dos Conferencias Generales: una, en abril y otra, en octubre) y, como introducción, vimos el siguientes video:






Leímos la siguiente escritura:
"Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas." (Amós 3:7)

Miramos la siguiente lámina central de la revista Liahona de noviembre de 2016:
      
Resultado de imagen para autoridades generales liahona 2016


La consigna era conocer (o recordar) quiénes forman parte de la Primera Presidencia; quiénes, los Apóstoles; quiénes, los Setenta y quiénes, los líderes de las Organizaciones Auxiliares de la Iglesia.

Para hacer más amena la actividad (sobre todo para Benja) les dí como consigna (¡Ésta vez participó mi hijo mayor! 😤) que fueran anotando el orden de los discursantes. Benja se va a valer de la lámina y cada vez que reconozca  algún discursante pondrá un número al lado de la foto correspondiente.

En la próxima Tarde de Hogar, mis hijos compartirán si pudieron cumplir con la consigna o no.

sábado, 25 de marzo de 2017

Nunca sola en el trayecto...

Hay días buenos, hay días malos. Hay días en los que parece que Satanás te diera un "mazazo". Él conoce nuestras fortalezas y sabe por donde no nos puede agarrar. Entonces viene y nos golpea duro a través de alguna debilidad (algo que nos duele, nos molesta, etc). Como miembros de la Iglesia tenemos el "poder" de resistir su influencia en nosotros. Oramos, ayunamos, leemos las Escrituras, vamos al Templo, hacemos convenios, guardamos los mandamientos... Pero aveces el adversario golpea tan duro que nos deja indefensos, sin fuerzas, desanimados...

Debo confesar que eso me pasó a mí, ayer. Y esa sensación duró hasta hoy. No soy perfecta. No soy infalible. Aún estoy en el proceso de aprendizaje, de prueba y error.

Hoy me levanté y la sensación de tristeza, de desánimo, de fracaso de anoche me acompañó al levantarme. Oré, leí las Escrituras (pero estaba tan mal que me era imposible concentrarme), volví a orar, suplicando, preguntando a mi Padre Celestial que hacer, cuál era Su voluntad; si tenía algo de culpa, de responsabilidad en la situación por la que estaba sufriendo.

Sentí la necesidad de escuchar las palabras de los siervos del Señor. Navegué entre los discursos de la Conferencia General, buscando respuestas, palabras que me pudieran animar y fortalecer.

Ví los siguientes discursos:  







A través de estos discursos el Señor, en su infinita misericordia, me confortó, me "levantó" y me dió las respuestas que necesitaba. Sé que me conoce personalmente, sé que me ama, aún con mis imperfecciones y debilidades, y se que Él "pelea mis batallas" (Josué 23:10; Doctrina y Convenios 105:14).

Nada es fortuito, nada es al azar. Ni siquiera el dolor. 
Como dijo Kent F. Richards, de los Setenta:
"(...)El dolor es un indicador del proceso de sanación y muchas veces nos enseña paciencia(...)
 “Ningún dolor que suframos ni ninguna prueba que experimentemos es en vano… contribuyen a nuestra educación, al desarrollo de virtudes como la paciencia, la fe, el valor y la humildad… Es mediante las penas y el sufrimiento, la dificultad y la tribulación que ganamos la educación que hemos venido a adquirir aquí”. ("La Expiación sana todo dolor")

 A través de la tristeza que me invadió pude comprender algo: Nuestro Padre Celestial sufre por cada hijo Suyo que toma malas decisiones, que no guarda los mandamientos, que es rebelde, que parece que no escucha. Mi dolor, pequeño en comparación con el Suyo, me ayudó también a querer siempre hacer Su voluntad, a no fallarle nunca, a esforzarme por serle fiel.

Como dije, estoy en pleno proceso de aprendizaje pero sé que no estaré sola en el trayecto.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Una tarde "reformada"...

Hoy, miré algunas películas que retrataban las vidas de hombres que fueron clave en la Reforma Protestante. No sé, sentí el deseo de verlas. 

"Se conoce como Reforma protestante, o simplemente la Reforma, al movimiento religioso cristiano, iniciado en Alemania el siglo XVI por Martín Lutero, que llevó a un cisma de la Iglesia católica para dar origen a numerosas iglesias y organizaciones agrupadas bajo la denominación de protestantismo.

La Reforma tuvo su origen en las críticas y propuestas con las que diversos religiosos, pensadores y políticos europeos buscaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la Iglesia católica, además de negar la jurisdicción del papa sobre toda la cristiandad. El movimiento recibirá posteriormente el nombre de Reforma Protestante, por su intención inicial de reformar el catolicismo con el fin de retornar a un cristianismo primitivo (...)" (Wikipedia)

Éstas fueron las películas:


Películas interesantes de ver para entender el contexto de una época en donde la gente común no tenía acceso a las Escrituras, y cómo éstos hombres lucharon para dar a conocer la verdad, aún a costa de sus propias vidas. 

Es maravilloso ver, también, como el Señor se valió de éstos hombres para abrir el camino para la Restauración del Evangelio, mucho tiempo después.

Buscando en la página web de la Conferencia General de la Iglesia encontré un interesante artículo del que solo transcribo la siguiente parte:

"El Señor sabía que la Gran Apostasía iba a suceder (véase 2 Tesalonicenses 2:3), por lo que preparó un medio para la restauración de Su Evangelio. En los siglos previos a la Primera Visión, acaecida en 1820, se popularizaron varias traducciones de la Biblia gracias al recién desarrollado proceso de impresión de tipo móvil. Como la Iglesia predominante no deseaba que nadie leyera la palabra de Dios, muchas personas fueron encarceladas o padecieron el martirio por leer las Escrituras o tenerlas en su posesión; pero en esa época, el Señor inspiró a la gente para que comenzara a luchar contra los abusos y el mal que veían en la iglesia. A ese periodo se le llama la Reforma Protestante. Con el tiempo, la Reforma creó el entorno propicio para que el Señor restaurara Su autoridad y verdad a la tierra." (El artículo completo aquí.)

Otro artículo en cuanto a la Reforma Protestante y su significativo aporte para la restauración el Evangelio:
www.lds.org/liahona/2005/03/6?lang=spa