> Diario de Abish

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martes, 21 de septiembre de 2021

Vuelo a mis palabras

De un tiempo a esta parte, algunas circunstancias a mi alrededor me han hecho sentir verdaderamente sola, triste y decepcionada. Pero, lejos de permitir que la corriente, la continua marea de causas que el mundo abraza con entusiasmo me arrastrara, mi determinación de permanecer en "lugares santos" se acrecentó.

Es más: cuanto más conozco el mundo, y lo que este ofrece, más convencida estoy de que el "lugar" en el que me encuentro actualmente (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) es en el que me quiero quedar. 

Al principio, mientras iba bosquejando esta publicación en mi mente, mi intención era compartir ejemplos de personas de las Escrituras que fueron valientes pese a la adversidad y la oposición que sufrieron por el hecho de ser creyentes (Nefi, Abinadí, Daniel, Ester, entre otros). Pero, como la escritura fluye y, a veces, es imprevisible y sorprende, terminé creando el siguiente poema que condensa algo de lo que me venia atravesando↷↷↷↷↷↷↷↷↷



En las siguientes dos canciones y el himno encontré, también, la forma de darle vuelo a mis palabras↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷








Sigo elevando mi voz desde este rincón del globo terráqueo. ¿Seré la única? ¡Espero que no! ¡Nos vemos en un próximo encuentro! 

¿Nos vemos?


domingo, 22 de agosto de 2021

¡Que fluya (e influya)!

    Photo by Hannah Skelly on Unsplash

¡No hay caso! Por más que los domingos intento leer los textos del Profesorado, termino abandonando (salvo una o dos excepciones en las que tuve que prepararme para algún examen y sentía que no llegaba.) Sencillamente, no me nace. Es por eso, quizás, que voy un poco atrasada con las lecturas pero bueno los domingos son, y no me voy a cansar de repetirlo, míos y del Señor. Dedico mi tiempo a cosas que no puedo hacer en la semana y que me dan tanta o más gratificación que las actividades académicas.

Ahora mismo, por ejemplo, estoy indexando registros de defunción de La plata (Bueno, ahora mismo, no — jeje😁😁—. Ahora mismo estoy tecleando esta publicación en la computadora). A la mañana temprano asistí a un barrio que no es el mío, en calidad de primera consejera de Sociedad de Socorro de Estaca. Escuché discursos, música inspiradora y hasta pude compartir mis sentimientos en cuanto a cómo es que sabemos que el Padre Celestial quiere que volvamos a Su presencia. 

El domingo pasado fuí a mi propio barrio, después de participar durante muchos domingos por Zoom, y al escuchar a los demás hermanos entonar, aunque bajito, los himnos me sentí unida a ellos, y tuve la certeza de que asistir a la Iglesia es algo que no solo debemos hacer sino que necesitamos con todas nuestras fuerzas. Ver a mi hijo menor repartir la Santa Cena y al mayor, recibir el Sacerdocio de Melquisedec me confirmó que este es el lugar (espiritual ) en el que tenemos que estar.

Una escritura que leyó un hermano en su discurso hoy: 

"Pero si guardas los mandamientos de Dios y cumples con estas cosas que son sagradas, según el Señor te mande (pues debes recurrir al Señor en todas las cosas que tengas que hacer con ellas), he aquí, ningún poder de la tierra ni del infierno te las puede quitar, porque Dios es poderoso para cumplir todas sus palabras." (Alma 37: 16)

¿Por qué la comparto? Porque minutos antes había orado en silencio, sintiéndome inadecuada para este gran desafío que es ser consejera de estaca y, a través de este versículo, sentí otra vez la aprobación y el amor del Señor.

¡Buen domingo!

sábado, 21 de agosto de 2021

Mi mundo entre letras


Amo escribir y he tenido oportunidades de desarrollar ese don, talento o como quieras llamarlo tanto desde el Instituto como por iniciativas propias a lo largo de estos veinticinco días que casi no tuvimos clases en el Profesorado. Y digo "casi" porque ayer y antes de ayer tuvimos encuentros con dos profesoras. Con el resto, no porque se estaban dando los finales y otras cuestiones. Empezaremos la semana que viene "con todo" según una profesora. ¡Qué miedito! 😱😜

Pero vuelvo a lo que me dio mayor satisfacción en estas últimas semanas: la lectura de textos literarios y la escritura. Desde la materia Teoría Literaria nos mandaron a leer el Diario de Ana Frank para, luego, hacer una reseña. Esto me dio la oportunidad de hacer todo un trabajo investigativo alrededor de la figura de Ana y de sus crónicas. El mundo de Ana es tan fructífero e inspirador que pronto espero poder compartir mis impresiones y lo que fui descubriendo. La reseña la subiré oportunamente en El club de Amy (que bien abandonado lo tengo).  

Por otra parte, sigo subiendo algunas de mis invenciones literarias a ELE Dunken (una plataforma para lectores y escritores que, dicho sea de paso, eligió una de mis ficciones para publicar en una antología) y estoy participando en un Mundial de Escritura. Se trata de escribir, a lo largo de dos semanas, historias de tres mil caracteres o más, siguiendo una consigna que funciona como disparador. Las consignas son diarias y, aunque los textos se suben de forma individual, debemos "jugar" en equipo  (a mí me asignaron un grupo aleatoriamente). Al finalizar la etapa de escritura (el 28 de agosto), los integrantes debemos elegir uno solo de esos textos para que sea evaluado por un jurado y decida si queda entre los diez finalistas y, posteriormente, si es el ganador del Mundial. 

No estaba muy segura de anotarme, ya que con los textos (literarios y académicos) del Profesorado tengo suficiente pero me dio curiosidad y es, además, otra manera de probarme a mí misma hasta dónde soy capaz de llegar.  Más allá de si mi cuento queda (o no) estoy satisfecha con el rumbo que está tomando mi creatividad. Todas las historias que coseche en este Mundial pasarán a formar parte de la lista de cuentos que ya tengo. 

Y como si esto fuera poco, tengo varios concursos literarios en la mira. ¡Siento que es mi año! ¿Será?


lunes, 19 de julio de 2021

Avatares de una estudiante cristiana

¡Sí, las tan esperadas vacaciones de invierno por fin están aquí! En el Profesorado tengo bastantes cosas pendientes: lecturas atrasadas, participaciones en el campus virtual, alguna que otra actividad para acreditar una materia,  etc., etc.,  pero me lo estoy tomando con calma. Ya van tres días de "relax". El primer cuatrimestre de cursada fue muy intenso, casi agobiante. Hubo momentos en los que hasta lloré de la frustración, creyendo que no iba a poder entregar trabajos en tiempo y en forma; contemplando la posibilidad de largar todo. Literalmente, fue un caos. 

¿Cómo  sobreviví a esa "montaña rusa" emocional?  Leyendo Escrituras y discursos, registrando mis impresiones en mi diario (en el otro, no en éste), orando, ayunando y, por supuesto, teniendo el apoyo total de mi familia. 



Algunas de las (oportunas) palabras que me rescataron de esa "vorágine" en la que, sin darme cuenta, había caído:

"Solamente esfuérzate, y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que prosperes en todas las cosas que emprendas. (Josué 1:7).
"[...]Creed en Jehová vuestro Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados." (Josué 20: 20)
"Y mirad que se hagan todas estas cosas con prudencia y orden; porque no se exige que un hombre corra más aprisa de lo que sus fuerzas le permiten. Y además, conviene que sea diligente, para que así gane el galardón; por tanto, todas las cosas deben hacerse en orden." (Mosíah 4: 27)
"No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos o qué beberemos, o con qué nos hemos de vestir? Porque vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán por sus propias cosas." (3 Nefi 13: 31-34)


"Por medio de una serie de entrañables misericordias, cuando era un joven doctor al terminar la escuela de medicina, me aceptaron en un programa de residencia de pediatría competitivo y destacado. Cuando conocí a los demás pasantes, me sentí como el menos inteligente y preparado de todos y pensé que nunca podría estar a la altura del resto del grupo.

A principio de nuestro tercer mes, estaba sentado en la sala de enfermeras una noche en el hospital, mientras alternaba entre llorar y dormitar al intentar escribir las órdenes de admisión para un niño con pulmonía. Nunca me había sentido tan desanimado en mi vida; no tenía ni idea de cómo tratar la pulmonía en un niño de 10 años de edad y empecé a preguntarme qué estaba haciendo ahí.

En ese preciso momento, uno de los residentes de más antigüedad puso su mano sobre mi hombro; me preguntó cómo estaba y le conté mis frustraciones y temores. Su respuesta me cambió la vida. Me dijo lo orgullosos que estaban de mí, él y el resto de los residentes de más antigüedad, y que pensaban que llegaría a ser un excelente doctor. En pocas palabras, creyó en mí en un momento en el que ni yo creía en mí mismo." (Discurso completo acá)

 

"Volviendo a mi experiencia [...] en ese tiempo llegué a la conclusión de que debía continuar mis estudios y solicitar una beca en una universidad estadounidense. Si se me seleccionaba, tendría que dejar mi empleo, vender todo lo que teníamos y venir a vivir a los Estados Unidos como estudiante por dos años.
 Los exámenes de inglés y de admisión fueron los primeros desafíos que tuve que vencer. Tomó tres largos años de preparación, muchos “no” y algunos “quizá” antes de que me aceptaran en una universidad. Todavía recuerdo la llamada telefónica que recibí de la persona responsable de las becas al final del tercer año.
Me dijo: “Carlos, tengo una buena noticia y una mala. La buena es que estás entre los tres finalistas de este año”. En ese momento sólo había una plaza. “La mala noticia es que uno de los otros candidatos es hijo de alguien importante, el otro es hijo de otra persona importante y luego estás tú”.

Yo respondí rápidamente: “Y yo… yo soy hijo de Dios”.

Felizmente, el linaje terrenal no fue factor decisivo y me aceptaron ese año, en 1992.

Somos hijos del Dios Todopoderoso. Él es nuestro Padre, Él nos ama y tiene un plan para nosotros. No estamos aquí en esta vida sólo para perder el tiempo, envejecer y morir. Dios desea que progresemos y logremos nuestro potencial.

Tal como dijo el presidente Thomas S. Monson: “Cada [uno] de ustedes, [solo] o [casado], no importa la edad que tenga, posee la oportunidad de aprender y de progresar. Expandan su conocimiento, tanto intelectual como espiritual, hasta la medida completa de su divino potencial” (Discurso completo acá)

 

La parte espiritual, tan poco valorada por muchos, es la que me mantuvo a "flote" a lo largo de este año y medio de cursada. Si de alguna manera te sentiste identificado/a, te invito a hacer la prueba; desconectáte por un rato de los avatares del mundo y buscá esa paz que solo proviene de los cielos. ¿Te espero en el próximo post y me contás cómo te fue?


domingo, 23 de mayo de 2021

¿No es hora de deshacernos de los escombros?



Dos semanas atrás tuve la oportunidad de volver a escuchar un mensaje que, aunque breve en apariencia,  esconde una verdad y una enseñanza contundentes: la de que nuestra vida, por más destruida que parezca, puede ser reparada gracias a la expiación de Jesucristo.

El mensaje es parte de la bienvenida que el Profeta dio en la Conferencia General de octubre de este año y dice así:

"Sigue adelante el enorme proyecto de renovación del Templo de Salt Lake. Desde mi oficina, tengo un asiento en primera fila desde donde puedo observar las obras que tienen lugar en la plaza del templo. Mientras observaba a los trabajadores desenterrar las raíces de árboles viejos, las cañerías, los cables y una fuente que filtraba agua, pensé en la necesidad de que cada uno de nosotros retire, con la ayuda del Salvador, los viejos escombros que hay en nuestra vida.
El evangelio de Jesucristo es un Evangelio de arrepentimiento. Gracias a la expiación del Salvador, Su evangelio nos invita a seguir cambiando y creciendo, y a llegar a ser más puros. Es un Evangelio de esperanza, sanación y progreso; por tanto, ¡es un mensaje de gozo!
(...)los invito a orar para que determinen qué escombros deben retirar de su vida para ser más dignos."

En consonancia con el mensaje del presidente Nelson, el élder Dieter F. Utchdorf, en abril de 2016, relató:

"Durante mi visita vi la hermosa iglesia luterana Frauenkirche, la Iglesia de Nuestra Señora. Originalmente construida en el siglo XVIII, había sido una de las joyas relucientes de Dresden; pero la guerra la redujo a un montón de escombros. Por muchos años permaneció así hasta que finalmente se decidió que la Frauenkirche sería reconstruida.
Las piedras de la iglesia destruida se habían guardado y catalogado y, en lo posible, se usaron en la reconstrucción. Hoy en día se pueden ver esas piedras ennegrecidas por el fuego marcando las paredes externas. Esas “cicatrices” no solo son un recordatorio de la historia de guerra de ese edificio, sino también un monumento a la esperanza: un símbolo espléndido de la habilidad del hombre de crear vida nueva de las cenizas."


"Mientras reflexionaba en la historia de Dresden y me maravillaba en el ingenio y la determinación de aquellos que restauraron lo que había sido completamente destruido, sentí la tierna influencia del Espíritu Santo. Sin duda, pensé, si el hombre puede tomar las ruinas, los escombros y los restos de una ciudad deshecha y reconstruir una estructura impresionante que se eleva hacia los cielos, ¿cuánto más capaz es nuestro Padre Todopoderoso de restaurar a Sus hijos que han caído, pasado por dificultades o que se han perdido?
No importa que tan completamente arruinada parezca estar nuestra vida. No importa lo escarlata de nuestros pecados, lo profundo de nuestro resentimiento, lo solitario, abandonado o destrozado que parezca estar nuestro corazón. Aun aquellos que no tengan esperanza, que estén desesperados, que hayan traicionado la confianza, que hayan renunciado a su integridad o que se hayan alejado de Dios pueden ser restablecidos."

Y este video ilustra las palabras que el élder Shayne M. Bowen dirigió al mundo en octubre de 2006↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷





Como ves, aunque pronunciados en diferentes momentos y por distintos discursantes, los tres mensajes están atravesados por la misma esencia. ¿No te parece que es hora de empezar a deshacernos de esos escombros que entorpecen nuestro progreso?