> Diario de Abish

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martes, 23 de noviembre de 2021

Melodías que hacen bien

¡Buenas! ¡Buenas!  ¡Nos encontramos otra vez! Sí, ya sé que en una  de mis redes sociales (léase Facebook) dije que no sabia si tendría tiempo de registrar mis "experiencias cotidianas" pero acá me ves 🙌.  Muchas veces hay cosas que quiero compartir pero, por ser tan pequeñas y sencillas, me cuestiono si ameritan una entrada en el blog. Después medito cuál es la razón de ser de este diario: compartir lo que me va aconteciendo. No es lo mismo compartir en Instagram, Whatsapp y afines nuestros pensamientos que escribirlos en un diario (físico o virtual), ya que se siente mas significativo y personal.


Hoy me levanté con deseos de escuchar himnos (Empezar la jornada escuchando música inspiradora, relajante es una excelente estrategia para que el resto de nuestro día sea óptimo, te lo aseguro.) Después pensé: "¿Y si no me guardo estas sensaciones que me generan la letra y la música, y las comparto?"

Así que acá van:





Otra versión de Escuchad el son triunfal (es uno de mis himnos favoritos, sobre todo por la segunda estrofa):


Espero que hayas disfrutado de esos himnos y, principalmente, prestado atención a cómo te sentías mientras los escuchabas. ¿Sos de poner música para relajarte, para conectarte con vos mismo/a? ¿Qué melodías te hacen bien?

Seguiré por acá, haciéndote compañía, tanto si estás en las mismas que yo (preparándote para dar finales) como si no. La vida es más llevadera cuando hay alguien del otro lado, ¿no te parece?


jueves, 18 de noviembre de 2021

Rumbo a los finales para vislumbrar tercero

Si tuviera que definir, en pocas palabras, la cursada 2021 en el profesorado tendría que decir  que fue intensa y agobiante pero sorpresiva y gratificante a la vez.

No soy de esas alumnas que aprende a la primera. Necesito varias re lecturas de los textos y varios visionados de las clases grabadas para fijar conceptos. Este año en particular, por la complejidad de algunas materias, la modalidad de estudio y el tiempo (que pareciera que sobrara y, paradójicamente, no alcanza para todo lo que se quisiera hacer) me atrasé en las lecturas. Prácticamente, iba de en día en día, cumpliendo con cada materia por orden de prioridad. 

Con mucho sacrificio de mi parte (días de quedarme hasta tarde para entregar algún trabajo, de dormir poco,  sobre todo en estas últimas semanas en las que debíamos regularizar materias, de "exprimirme" el cerebro jejeje 😜) llegué hasta esta instancia. Debo aclarar, sin embargo, que no resigné la parte espiritual y eso fue, estoy convencida, lo que me sostuvo e iluminó mi mente cuando creía que no iba a poder y me cuestionaba, incluso, "¿¿¿Qué estoy haciendo acá???" (¡Sí, me lo sigo preguntando aún cursando segundo! Supongo que forma parte de  ese sube y baja emocional que atraviesa la vida de todo estudiante)

Aunque acredité la totalidad de las materias (incluso aquellas que fueron chino básico para mi) me anoté para rendir en los finales de noviembre-diciembre solo en 5 (una es de primero). De lo contrario, creo que colapsaría. 😵

La última materia la rindo el 29 de diciembre así que deséenme... ¡No! Mejor oren para me me vaya bien.😉


lunes, 25 de octubre de 2021

El diseño curricular personal del Salvador



Aprovechando estos "intersticios" que me deja la carrera aprovecho para darle los últimos "toques" a este post que empecé, más o menos, el dieciocho último. Y es que, sí, las últimas dos semanas fueron muy intensas. Nos tocó entregar dos trabajos con lo que se podían (o no) acreditar la materia y estar habilitados para rendir en diciembre. Yo acabo de recibir la devolución de uno de esos trabajos y aprobé. Yeeeaaahhh. ¡Bien por mí!! Ahora a esperar el resultado del otro.

Pero esa no es la razón por la que decidí hacer esta publicación. La idea surgió de repente, mientras estaba repasando las instrucciones inherentes a mi llamamiento en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Al leer me dí cuenta de que estaba leyendo sobre propósitos, objetivos, actividades, evaluación. etc., como si se tratase de un diseño curricular. (Si, sigo haciendo estas asociaciones de mi vida cotidiana con el Evangelio de Jesucristo.)

Un diseño curricular establece la linea educativa sobre la que las escuelas se deben basar para la formación integral de los alumnos. El Plan de Salvación es ese "diseño" divino, cuyo propósito principal es lograr la inmortalidad y vida eterna del hombre (Moisés 1: 39, Perla de Gran Precio).

Una norma o pauta, nos dice el élder Marvin J. Ashton, es una guía para copiar, un diseño, un plan, un diagrama o modelo que seguir para hacer cosas, un conjunto de rasgos característicos de una persona; también es la trayectoria metódica del vuelo de un avión al aterrizar.

Él continúa: 
"El Evangelio de Jesucristo es la norma o modelo de Dios del recto vivir y de la vida eterna; posibilita el fijar metas y el saber lo que hay que hacer primero. Satanás y los que le siguen procuraran constantemente engañarnos para que sigamos las pautas o normas de ellos. Si queremos estar a salvo cada día, alcanzar la exaltación y la felicidad eterna, tenemos que guiarnos por la luz y la verdad del plan de nuestro Salvador. La salvación plena o absoluta gira alrededor de nuestro Salvador." (Discurso completo acá)

En cuanto a propósitos, el élder D. Todd Christofferson nos recuerda: 

"...el propósito primordial de Dios es nuestro progreso. Su deseo es que continuemos “de gracia en gracia hasta que [recibamos] la plenitud” de todo lo que Él puede ofrecer.
En la Iglesia no solamente aprendemos doctrina divina, sino que experimentamos la aplicación de ella. Como el cuerpo de Cristo, los miembros de la Iglesia nos ministramos unos a otros en la realidad de la vida cotidiana. Todos somos imperfectos, ofendemos y se nos ofende. A veces, nos probamos unos a otros con nuestras propias idiosincrasias. En el cuerpo de Cristo, debemos ir más allá de los conceptos y las palabras elevadas y tener una experiencia real y “práctica” al aprender a “[vivir] juntos en amor”."(Discurso completo acá)
Como en todo diseño curricular, la Iglesia dispone, también, de actividades. Las distintas organizaciones, por separado o conjuntamente, buscan, además de proporcionar diversión y entretenimiento, edificar el testimonio, fortalecer a las familias y fomentar la unidad y el crecimiento personal. Tales propósitos se logran a través de, por ejemplo, la Noche de Hogar, el PFJ, Seminario, reuniones de Sociedad de Socorro, del Cuórum, de Primaria, y de Hombres y Mujeres Jóvenes.

Otro aspecto a mencionar de la Iglesia es la evaluación (o auto evaluación). Los lideres dijeron lo siguiente:
"¿Cómo podemos medir nuestro progreso? Las Escrituras sugieren muchas maneras; mencionaré sólo dos.
Después del célebre discurso del rey Benjamín, muchos de los que lo oyeron clamaron que el Espíritu del Señor "ha efectuado un potente cambio en nosotros, o sea, en nuestros corazones, por lo que ya no tenemos más disposición a obrar mal, sino a hacer lo bueno continuamente" (Mosíah 5:2). Si se nos está acabando el deseo de hacer lo malo, estamos progresando hacia nuestra meta celestial.
El apóstol Pablo dijo que las personas que han recibido el Espíritu de Dios tienen "la mente de Cristo" (1 Corintios 2:16). Entiendo que eso significa que las personas que están avanzando hacia la conversión necesaria empiezan a ver las cosas como las ven nuestro Padre Celestial y Su Hijo, Jesucristo; ellas escuchan Su voz en lugar de la voz del mundo, y hacen las cosas a la manera de él y no a la manera del mundo." (Discurso completo acá)

 

"Evaluar nuestra vida nos da la oportunidad de alejarnos del mundo, reflexionar sobre dónde nos encontramos en la senda de los convenios y, si es necesario, hacer ajustes para estar seguros de sujetarnos firmemente y mirar hacia delante
Al evaluar cosas de nuestra vida que necesitemos cambiar, podríamos hacernos una pregunta práctica: ¿cómo nos elevamos sobre las distracciones de este mundo y mantenemos los ojos fijos en la visión de la eternidad ante nosotros?" (Discurso completo acá)

"Cuando se trata de la verdad espiritual, ¿cómo podemos saber que estamos en el camino correcto?
Una manera es haciéndonos las preguntas correctas; el tipo de preguntas que nos ayudan a meditar sobre nuestro progreso y evaluar cómo nos está yendo. Preguntas como:
“¿Tiene significado mi vida?”
“¿Creo en Dios?”
“¿Creo que Dios me conoce y me ama?”
“¿Creo que Dios escucha y responde mis oraciones?”
“¿Soy feliz de verdad?”
“¿Me están llevando mis esfuerzos a las metas espirituales y valores más elevados en la vida?”
Preguntas profundas en cuanto al propósito de la vida han llevado a muchas personas y familias por todo el mundo en busca de la verdad. Con frecuencia, esa búsqueda los ha llevado a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y al Evangelio restaurado. (Discurso completo acá)
Establecido este paralelismo (que no es más que un pensar en voz alta, un escribir en mis memorias) me despido hasta el próximo post. ¡Buena semana!

martes, 21 de septiembre de 2021

Vuelo a mis palabras

De un tiempo a esta parte, algunas circunstancias a mi alrededor me han hecho sentir verdaderamente sola, triste y decepcionada. Pero, lejos de permitir que la corriente, la continua marea de causas que el mundo abraza con entusiasmo me arrastrara, mi determinación de permanecer en "lugares santos" se acrecentó.

Es más: cuanto más conozco el mundo, y lo que este ofrece, más convencida estoy de que el "lugar" en el que me encuentro actualmente (La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) es en el que me quiero quedar. 

Al principio, mientras iba bosquejando esta publicación en mi mente, mi intención era compartir ejemplos de personas de las Escrituras que fueron valientes pese a la adversidad y la oposición que sufrieron por el hecho de ser creyentes (Nefi, Abinadí, Daniel, Ester, entre otros). Pero, como la escritura fluye y, a veces, es imprevisible y sorprende, terminé creando el siguiente poema que condensa algo de lo que me venia atravesando↷↷↷↷↷↷↷↷↷



En las siguientes dos canciones y el himno encontré, también, la forma de darle vuelo a mis palabras↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷↷








Sigo elevando mi voz desde este rincón del globo terráqueo. ¿Seré la única? ¡Espero que no! ¡Nos vemos en un próximo encuentro! 

¿Nos vemos?


domingo, 22 de agosto de 2021

¡Que fluya (e influya)!

    Photo by Hannah Skelly on Unsplash

¡No hay caso! Por más que los domingos intento leer los textos del Profesorado, termino abandonando (salvo una o dos excepciones en las que tuve que prepararme para algún examen y sentía que no llegaba.) Sencillamente, no me nace. Es por eso, quizás, que voy un poco atrasada con las lecturas pero bueno los domingos son, y no me voy a cansar de repetirlo, míos y del Señor. Dedico mi tiempo a cosas que no puedo hacer en la semana y que me dan tanta o más gratificación que las actividades académicas.

Ahora mismo, por ejemplo, estoy indexando registros de defunción de La plata (Bueno, ahora mismo, no — jeje😁😁—. Ahora mismo estoy tecleando esta publicación en la computadora). A la mañana temprano asistí a un barrio que no es el mío, en calidad de primera consejera de Sociedad de Socorro de Estaca. Escuché discursos, música inspiradora y hasta pude compartir mis sentimientos en cuanto a cómo es que sabemos que el Padre Celestial quiere que volvamos a Su presencia. 

El domingo pasado fuí a mi propio barrio, después de participar durante muchos domingos por Zoom, y al escuchar a los demás hermanos entonar, aunque bajito, los himnos me sentí unida a ellos, y tuve la certeza de que asistir a la Iglesia es algo que no solo debemos hacer sino que necesitamos con todas nuestras fuerzas. Ver a mi hijo menor repartir la Santa Cena y al mayor, recibir el Sacerdocio de Melquisedec me confirmó que este es el lugar (espiritual ) en el que tenemos que estar.

Una escritura que leyó un hermano en su discurso hoy: 

"Pero si guardas los mandamientos de Dios y cumples con estas cosas que son sagradas, según el Señor te mande (pues debes recurrir al Señor en todas las cosas que tengas que hacer con ellas), he aquí, ningún poder de la tierra ni del infierno te las puede quitar, porque Dios es poderoso para cumplir todas sus palabras." (Alma 37: 16)

¿Por qué la comparto? Porque minutos antes había orado en silencio, sintiéndome inadecuada para este gran desafío que es ser consejera de estaca y, a través de este versículo, sentí otra vez la aprobación y el amor del Señor.

¡Buen domingo!